El consultor ganadero y miembro del board de ADBlick Ganadería, Fernando Canosa, evaluó en Canal E que la ganadería argentina atraviesa un escenario internacional favorable con fuerte demanda global de carne y oferta limitada.
“Estamos viviendo un momento muy especial que las estadísticas no registran, digamos, en la antigüedad, un momento como este”, afirmó Fernando Canosa al describir el escenario actual del mercado internacional.
Los vaivenes de la demanda internacional
Asimismo, explicó que se combinan factores de demanda creciente y oferta restringida que impulsan los precios globales de la carne. “Es como que los planetas se han alineado todos, porque por un lado hay una demanda internacional insatisfaciente”, señaló.
Canosa subrayó que los precios internacionales vienen mostrando una tendencia sostenida: “El precio de la carne internacionalmente ya lleva 14 meses consecutivos donde va aumentando mes a mes, en ningún momento ha bajado ni se ha quedado, sino que cada mes cada mes es mayor que el mes que el mes anterior”.
A qué se debe la inestabilidad en el precio de la carne
El fenómeno responde tanto al aumento del consumo como a la menor producción en varios países relevantes del mercado mundial. “Esto se da por una situación muy particular de, por un lado, la gran demanda liderada por Asia y, por otro lado, también por países grandes productores como Estados Unidos, como Europa, donde Brasil inclusive ha bajado la oferta, Argentina donde también ha bajado la oferta”, planteó.
En ese contexto, el entrevistado mencionó que Argentina tiene una oportunidad estratégica para ampliar su presencia en los mercados internacionales. “Lejos de solucionar rápidamente, esto es algo que imaginamos que no va a durar menos de tres a cinco años”, afirmó sobre el déficit global de oferta.
Según resaltó, la producción ganadera tiene ciclos largos, lo que impide responder rápidamente a la demanda creciente: “Esto no ocurre con la carne, porque es un proceso que desde que vos tomás una decisión de guardar una ternera, y que se salga de ahí un nuevo ternero, y que llegue el bife a la góndola, no van a pasar menos de cuatro o cinco años”.