El debate sobre la expansión del subte en la Ciudad de Buenos Aires vuelve a tomar protagonismo, con proyectos que podrían transformar la movilidad urbana. En este contexto, Andrés Borthagaray planteó que existen oportunidades concretas para potenciar la red actual: “El subte es un tema crucial de la ciudad y hay como frutas maduras, temas que si realmente se los concreta ponen en valor esfuerzos acumulados durante muchos años”.
El especialista destacó particularmente el rol de la línea H, una de las más estratégicas pero subutilizadas: “Es la que hace muchas combinaciones, pero es la que tiene menos pasajeros y son básicamente pasajeros de combinación”. Según explicó, extender su recorrido hasta Sáenz permitiría reposicionarla dentro del sistema y aprovechar mejor la infraestructura existente.
La línea H y el desafío de conectar con la provincia
Para Borthagaray, la clave está en pensar el subte como una red metropolitana y no solo urbana: “Si en vez de terminar donde termina hoy en la estación Hospitales, terminara en la estación Sáenz, estaría entre las 10 primeras y permitiría proyectarse a Lanús y convertirse en un verdadero eje de integración metropolitana”.
En esa línea, subrayó la necesidad de articular el subte con otros medios de transporte: “Un primer paso es que se articule con un tren como el Belgrano Sur. Ya llegar a la estación sería un factor importantísimo de integración metropolitana”. A futuro, incluso planteó la posibilidad de cruzar el Riachuelo y expandir el servicio hacia el conurbano bonaerense.
El urbanista también puso en perspectiva la cercanía geográfica del sur respecto al centro porteño: “El Riachuelo está a 3 kilómetros y medio de la Plaza de Mayo. Proyectarnos hacia ese lado va a mejorar muchísimo la conectividad”. Esta expansión, según explicó, favorecería tanto a trabajadores como a estudiantes y contribuiría a una mayor vitalidad urbana.
Tarifas, financiamiento y prioridades políticas
Más allá de la infraestructura, Borthagaray señaló que el sistema enfrenta problemas de uso vinculados a la política tarifaria: “El subte ha llegado a tener un millón doscientos mil pasajeros diarios y hoy tiene un poquito más de ochocientos mil”. En su visión, esto responde no solo a cambios de hábitos tras la pandemia, sino también a una falta de integración tarifaria.
“Hay una política tarifaria que no está favoreciendo el uso del subte”, afirmó, al tiempo que remarcó la importancia de mejorar la combinación con colectivos y otros sistemas de transporte para recuperar pasajeros.
En cuanto al financiamiento, el especialista fue crítico sobre las prioridades actuales: “El flujo de recursos que entra por los peajes de autopista tendría mucho más sentido si fuera prioritariamente a expandir la red del subte que hacer más autopistas”. También mencionó la posibilidad de acceder a créditos internacionales, aunque advirtió que se trata de procesos largos.
En síntesis, Borthagaray dejó en claro que el futuro del subte depende tanto de decisiones técnicas como políticas: “Es deseable que llegue a la provincia, es una infraestructura metropolitana”, concluyó, marcando el rumbo hacia una ciudad más conectada.