La coyuntura argentina muestra señales mixtas: una desaceleración inflacionaria que convive con un estancamiento estructural. En ese contexto, Horacio Fazio planteó en Canal E la necesidad de analizar por separado las variables económicas y políticas para comprender el escenario actual.
Desde el punto de vista inflacionario, el entrevistado reconoció avances, aunque con matices. “En relación al gobierno anterior, el gobierno actual ha tenido un relativo éxito al disminuir la inflación”, sostuvo, al tiempo que aclaró que se trata de un logro parcial. Según explicó, la baja desde niveles cercanos al 200% anual hacia el 30% actual es significativa, pero no resuelve el problema de fondo. “Todavía falta y mucho para controlar realmente la inflación en el país”, enfatizó.
Inflación a la baja, pero lejos de resolverse
Fazio también relativizó el uso político de las estadísticas, señalando que su interpretación puede variar según la metodología aplicada. “Las estadísticas muchas veces, según se presentan, pueden llevar a conclusiones diferentes”, advirtió, poniendo en duda las narrativas simplificadas sobre la evolución de los precios.
Más allá de la desaceleración inflacionaria, el economista subrayó que Argentina continúa entre los países con mayor inflación del mundo, lo que limita cualquier análisis triunfalista. En este sentido, insistió en que el problema inflacionario aún está lejos de resolverse de manera estructural.
Estancamiento económico y debilidad política
El otro eje central de su análisis fue la actividad económica. Fazio describió un escenario preocupante marcado por la baja utilización de la capacidad instalada. “La capacidad industrial instalada de Argentina opera a poco más del 50%. Esto es terrible”, afirmó, señalando que esta situación desalienta la inversión y frena el crecimiento.
Según explicó, este fenómeno genera un círculo vicioso: sin consumo no hay incentivos para producir, y sin producción tampoco se expande el empleo ni la economía. “Hablar de capacidad instalada subutilizada es hablar de consumo muy bajo”, resumió, vinculando directamente la caída de la demanda con la parálisis industrial.
En cuanto al plano político, Fazio fue contundente al señalar la ausencia de una oposición sólida. “Claramente no hay oposición… no aparece ninguna figura que sea competitiva”, sostuvo. Argumentó que tanto el espacio del PRO, tras su acercamiento al oficialismo, como el peronismo, condicionado por liderazgos verticales, no logran consolidarse como alternativas viables.