Las principales tribus indígenas de la Amazonía respaldaron a Lula, mientras crece la preocupación por el fenómeno meteorológico El Niño. "Es importante elegir un candidato que defienda la naturaleza", señaló Waldemir da Silva, jefe de la comunidad amazónica de Três Unidos, para explicar su elección por el candidato de Partido de los Trabajadores en las elecciones presidenciales brasileñas de este domingo.
Situado a orillas del Río Negro, uno de los principales afluentes del Amazonas, el pueblo de 120 habitantes de la tribu Kambeba sufrió mucho en las últimas semanas por el humo de los incendios forestales. Y el propio Silva teme que la situación empeore con El Niño, que se anuncia particularmente este año en Brasil.
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"Los incendios perjudican la calidad del aire. Los niños y las personas mayores están en peligro de muerte, varios habitantes han tenido problemas de tos o de visión", cuenta a la AFP el líder comunitario, de 67 años.
En la víspera de las elecciones, Waldemir Silva, organizó un ritual con cantos, danzas y maracas, para darle al izquierdista Lula "el coraje y la fuerza del jaguar".
Lula cuenta con amplio apoyo de los pueblos indígenas., ya que al inicio de su tercer mandato, en 2023, creó el Ministerio de los Pueblos Indígenas. También reanudó la delimitación de reservas indígenas, interrumpidas durante el mandato de su predecesor de ultraderecha Jair Bolsonaro (2019-2022), padre de Flavio Bolsonaro.

Durante el gobierno de Jair Bolsonaro, la deforestación aumentó fuertemente en la Amazonía. Su hijo prometió frenarla aunque su respaldo al agronegocio genera dudas sobre su cumplimiento.
"Los pueblos indígenas sufrimos mucho los impactos ambientales", dice por su parte Tainara da Costa Cruz, de 22 años, que ha decidido votar por Lula porque "defiende nuestro territorio y la naturaleza". La familia Bolsonaro "es una amenaza para mí y mi familia", afirmó.
El presidente Lula da Silva y Flávio Bolsonaro ya votaron en las elecciones de Brasil
El estado de Amazonas, cuya capital es Manaos, fue afectado por más de 3.700 focos de incendio en septiembre, casi cuatro veces más que en el mismo mes de 2025, según el Instituto Nacional de Investigaciones Especiales.
En 2024, El Niño provocó una sequía y unos incendios forestales excepcionales en Brasil. El gobierno brasileño anunció el pasado julio un fondo de unos 330 millones de euros para prevenir los estragos causados por el fenómeno climático.
"Brasil nunca se había preparado tanto para afrontar El Niño. Todavía no sabemos si lo vamos a lograr, porque aún no sabemos cuál será su magnitud, pero nunca habíamos trabajado con tanta rapidez para evitar que la población sufra", declaró Lula el mes pasado.