Como viene informando este diario desde septiembre del año pasado, las condiciones de seguridad de la central atómica han sido cuestionadas por diversos informes técnicos, tanto de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) como de especialistas de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y de informes de consultoras internacionales. Pero, a pesar de conocerlos, los gobiernos de Cristina Kirchner y de su marido Néstor han preferido continuar con los millonarios desembolsos para una central que ayudaría a paliar el déficit nacional de generación de energía. Y eso que se sabía que, tarde o temprano, la IAEA iba a poner el grito en el cielo.
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