Investigadores del CONICET identificaron evidencia de actividad en el sistema geotérmico del volcán Incapillo, también conocido como Corona del Inca, situado en la provincia de La Rioja. El hallazgo ocurrió en el marco de una consultoría técnica para la empresa Parque Eólico Arauco.
El estudio determinó que, pese a la ausencia de fumarolas o aguas termales evidentes en la superficie, el complejo mantiene una anomalía térmica significativa en profundidad. El trabajo fue publicado en la revista científica Journal of Volcanology and Geothermal Research.
El artículo científico, liderado por el geólogo Pablo Alasino, confirmó que el sistema hidrotermal profundo está alimentado por calor magmático remanente. La investigación integró disciplinas como geoquímica de aguas, isótopos estables, mineralogía y modelado térmico para validar los datos.
La caldera de Incapillo se ubica a 5.500 metros sobre el nivel del mar y registró su última gran erupción hace 500.000 años. Por esta antigüedad, la comunidad científica consideraba al sistema como térmicamente residual o apagado.
Los depósitos minerales asociados a las escasas vertientes del área mostraron que el sistema alcanzó temperaturas de hasta 90°C en el pasado. Actualmente, las mediciones registraron valores moderados de 40°C, lo que indicó una evolución térmica prolongada.

Sin embargo, el análisis de las surgencias de agua en el río El Salado reveló una composición química compatible con fluidos de origen magmático. Los científicos detectaron que el agua meteórica, proveniente de lluvias y deshielo, se mezcla con los fluidos calientes de la profundidad.
Alasino explicó que “el recurso térmico terrestre es prácticamente inagotable a escala humana” y que estos hallazgos posicionan a volcanes considerados inactivos como objetivos válidos para la inversión energética.
¿Cuáles son los pasos técnicos para convertir este calor en electricidad?
El desarrollo de un proyecto concreto en la zona de Incapillo demandará perforaciones exploratorias para caracterizar los reservorios y medir temperaturas exactas en profundidad. También se proyectan campañas geoquímicas estacionales y estudios geofísicos de mayor resolución para delimitar el área de mayor potencial térmico.

La articulación entre el CRILAR (Centro Regional de Investigaciones Científicas y Transferencia Tecnológica de La Rioja) y el sector privado busca reducir el riesgo de inversión inicial. Argentina cuenta con un potencial geotérmico extenso a lo largo de la cadena andina, aunque actualmente no existen centrales de este tipo en operación comercial.
La presencia de una señal magmática activa descartó que el volcán sea un bloque de piedra inerte. Si bien el sistema se encuentra en una fase de enfriamiento progresivo, el flujo de calor detectado es suficiente para ser catalogado como recurso de interés estratégico. Los investigadores descartaron implicancias eruptivas para el área de estudio en el corto plazo.
Del equipo de trabajo participaron especialistas de diversas instituciones, entre ellos Verena Agustina Campodonico del CICTERRA y Sebastián Rocher de la Universidad Nacional de La Rioja. También integraron la investigación Mariano Alexis Larrovere, Gimena Uran, Cecilia Wunderlin, Lucas Fiorelli y Santiago Maza, este último perteneciente al Centro de Excelencia en Geotermia de los Andes en Chile.