CIENCIA
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Descubren un sistema planetario "al revés" que reabre preguntas sobre cómo se forman los cuerpos celestes

Un conjunto de cuatro planetas presenta una disposición inédita que contradice los patrones conocidos de la astronomía. Las observaciones abren nuevas líneas de investigación sobre cuándo y cómo se forman los planetas fuera del Sistema Solar.

Descubren un sistema planetario al revés
Descubren un sistema planetario al revés | ESA

Un extraño sistema planetario “al revés” captó la atención de la comunidad científica internacional luego de que se confirmara que su organización contradice uno de los patrones más aceptados de la astronomía. El sistema, compuesto por cuatro planetas que orbitan una estrella enana roja fría y débil, presenta una disposición que no encaja con los modelos clásicos de formación planetaria.

La estrella anfitriona fue identificada como LHS 1903 y se caracteriza por emitir una radiación mucho menor que la del Sol. En condiciones normales, este tipo de estrellas suele albergar planetas rocosos en las órbitas internas y mundos gaseosos en las regiones más alejadas, una secuencia que se repite tanto en sistemas observados como en el propio Sistema Solar.

Sin embargo, en este caso, las observaciones revelaron un patrón inusual. Aunque el sistema comienza con un planeta rocoso cercano a la estrella, seguido por dos planetas gaseosos, el cuerpo más externo vuelve a ser rocoso. Esta configuración rompe con la lógica que explica cómo la radiación estelar moldea la composición de los planetas según su distancia orbital.

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El descubrimiento fue realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de Warwick, Reino Unido, que analizó el sistema utilizando datos del satélite Cheops, una misión de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) dedicada al estudio detallado de exoplanetas.

Un orden planetario que desafía los modelos clásicos

En los modelos tradicionales, los planetas más cercanos a una estrella tienden a ser rocosos porque la radiación intensa elimina las atmósferas gaseosas, dejando núcleos densos y sólidos. En cambio, los planetas que se forman más lejos conservan grandes envolturas de gas, dando origen a gigantes gaseosos.

Este patrón se observa claramente en el Sistema Solar. Mercurio y Marte son planetas rocosos, mientras que Júpiter y Neptuno están dominados por gas. Por eso, el hallazgo en torno a LHS 1903 generó sorpresa entre los investigadores.

“Este extraño desorden lo convierte en un sistema único desde adentro hacia afuera”, explicó el Dr. Thomas Wilson, primer autor del estudio. Y agregó: “Los planetas rocosos normalmente no se forman lejos de su estrella natal, en el exterior de los mundos gaseosos”.

Descubren un sistema planetario al revés

Para estudiar el sistema, el equipo recurrió al satélite Cheops de la Agencia Espacial Europea, que permitió medir con precisión el tamaño y la densidad de los planetas. Fue así como detectaron que el planeta más externo, contra todo pronóstico, es pequeño y rocoso.

En una primera etapa, los científicos evaluaron hipótesis alternativas. Consideraron que los planetas podrían haber intercambiado posiciones a lo largo del tiempo o que el planeta rocoso exterior hubiera perdido su atmósfera tras una colisión violenta. Sin embargo, estas explicaciones no lograron sostenerse con los datos disponibles.

Finalmente, las observaciones apuntaron a un escenario distinto, vinculado al momento en que cada planeta se formó dentro del sistema.

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Un planeta que habría nacido cuando el gas ya se había agotado

Según el nuevo análisis, los planetas del sistema no se formaron todos al mismo tiempo. La evidencia sugiere un proceso escalonado, en el que los mundos se originaron uno tras otro, desde el más cercano a la estrella hasta el más lejano.

“Para cuando se formó este último planeta exterior, el sistema podría ya haberse quedado sin gas, que se considera vital para la formación de planetas”, explicó el Dr. Wilson. En ese contexto, el planeta final no habría tenido acceso al material necesario para desarrollar una atmósfera gaseosa.

“Sin embargo, aquí hay un mundo pequeño y rocoso que desafía las expectativas”, sostuvo y añadió: “Parece que hemos encontrado la primera evidencia de un planeta que se formó en un ambiente sin gas”.

Lo que aún no está claro es si este sistema “de adentro hacia afuera” es un caso excepcional o si existen otros similares esperando ser detectados. “Gran parte de la formación y evolución de los planetas sigue siendo un misterio”, señaló Maximilian Günther, científico del proyecto Cheops en la ESA.

RV CP