CIENCIA
afectados por la infeccion

“Necesitamos tener el mejor tratamiento, se nos va la vida en esto”

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Germán se enteró por casualidad que tenía Hepatitis C en  1994. Fue a donar sangre para una ahijada y el análisis lo alertó sobre la enfermedad. Ya lleva realizados cuatro tratamientos sin éxito. “El primero fue con interferón y fue realmente muy duro. Eran muchos problemas secundarios, como depresión y malestar. Hice otros con distintas combinaciones de drogas. En el último, el virus desapareció, no era detectable pero al mes volvió. Tras el esfuerzo que hice, la frustración fue enorme”, le contó a PERFIL.
“En el último año, tuve una cirrosis (degeneración del hígado) por la presencia del virus. Desde noviembre llevo cuatro internaciones y ahora estoy en lista de espera por un trasplante. Para mí sería muy bueno poder acceder a las nuevas drogas”, sostuvo.
De la misma forma se manifestó Víctor, de 73 años. “Me descubrieron el virus por casualidad porque me fui a hacer una operación al Hospital de Clínicas. En los examenes prequirúrgicos, la médica vio algo que no le gustó y me mandó a hacer un hepatograma y ahí surgió lo de la hepatitis. Hice varios tratamientos pero ninguno funcionó. Físicamente estoy bien pero anímicamente no”, relató. “A nosotros se nos va la vida en esta espera. Si bien yo hice un trabajo muy fuerte en lo espiritual para poder sostener esto, es muy duro”, agregó Germán.

“Los pacientes con Hepatitis C tienen afectada su calidad de vida, no pueden trabajar, tienen continuamente internaciones”, le dijo a PERFIL Beatriz Ameigeiras, hepatóloga del Hospital Ramos Mejía. Para la experta, los nuevos tratamientos son costo-efectivos, porque curan. “¿Cuál es el costo que representa para el Estado las internaciones por las complicaciones derivadas de la enfermedad? Ni que hablar del trasplante de hígado. El costo es mayor que el del tratamiento”, opinó.
“Cuando yo hice el tratamiento era interferón, rivabirina, con 40% de posibilidades de respuesta contra 95% de posibilidades de respuesta que existe actualmente. Hice tratamiento durante un año, y hoy se hacen a tres meses. Yo sufrí las consecuencias del uso del interferón, ahora en muchos de los casos se puede omitir su uso, lo que hace que los efectos secundarios sean menores. Desde el punto de vista de calidad de vida y de seguridad del paciente, estos medicamentos son esenciales y vitales. Por eso pedimos a las autoridades sanitarias que los aprueben”, concluyó Eduardo Pérez Pegué.

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