En un intento por bajar el nivel de ansiedad y temor que comienza a extenderse por todo EE.UU. tras la reciente confirmación del tercer caso de Ebola, el presidente Barack Obama nombró un funcionario especial que se encargará de la coordinación y de las acciones que tomarán las agencias federales de salud para prevenir la expansión de la epidemia en el territorio norteamericano.
El tercer “positivo” lo recibió una segunda enfermera del Texas Health Presbyterian, el hospital donde fue internado el primer paciente con el virus. Thomas Duncan, que falleció la semana pasada. El flamante “zar” que asumirá la lucha contra el Ebola por encargo de Obama es Ron Klain, un abogado con larga experiencia en cargos gubernamentales, ya que ejerció como jefe de Gabinete de los vicepresidentes Joe Biden y Al Gore, entre otras funciones en Washington.
Klain deberá tomar fuertes decisiones políticas mientras las autoridades sanitarias de diferentes estados avanzan con diferentes medidas de prevención y cuarentena, y comienza a discutirse la posibilidad de prohibir el aterrizaje de vuelos procedentes de las zonas “calientes”, una medida que los dirigentes de la Organización Mundial de la Salud afirman que no es útil en esta etapa de la epidemia.
Mientras el gobierno federal planea su respuesta, en Texas se les solicitó a 75 personas de los equipos de salud que atendieron a Duncan que no utilizaran el transporte público ni concurrieran a reuniones en espacios compartidos hasta que transcurrieran los 21 días del período de riesgo de contagio.
Mientras tanto, la carrera por obtener una vacuna se ha acentuado. La delantera la lleva un equipo canadiense y otro del laboratorio GlaxoSmithKline. Y también hay tres prototipos diferentes preparados por laboratorios rusos. Sin embargo, todos los involucrados reconocen que los ensayos aún están en la fase uno de las pruebas y que difícilmente pueda contarse con una vacuna efectiva contra el virus antes de 2016.
La preocupación global se sustenta en datos concretos: las cifras epidemiológicas más recientes compiladas por la OMS ya registran 9.191 personas infectadas, de las cuales 4.546 fallecieron. Y si bien hay algunas buenas noticias –por ejemplo, Senegal fue declarado ayer “libre de Ebola”–, en Guinea, Liberia y Sierra Leona la epidemia sigue extendiéndose y está fuera de todo control.
España descarta nuevos casos
La enfermera española que es, hasta ahora, el único caso confirmado de Ebola en la Península Ibérica, está evolucionando bien y los tests indican que su carga viral está disminuyendo. A través de una amiga, Teresa Romero, dijo que está recuperando la memoria y que “no recuerda haberse tocado la cara con el guante” tras atender al misionero español que llegó enfermo de Africa.
Sin embargo, las autoridades están lejos de estar tranquilas. Es que 21 personas permanecen aisladas en hospitales de Madrid y de Tenerife. Y si bien sólo cinco han presentado algún síntoma compatible con la enfermedad, deben permanecer en observación mientras se les practican nuevos tests de diagnóstico y se las vigila por haber estado en contacto estrecho con algún enfermo confirmado. La primera prueba realizada a cuatro personas sospechosas han dado negativo, según informaron hoy las autoridades sanitarias. Otras 170 personas están siendo monitoreadas de cerca por haber mantenido algún contacto directo.