CIENCIA
El futuro del Ministerio y el conicet

Peirano, Salvarezza, Franchi y Kornblihtt, candidatos a conducir la ciencia argentina

Todos son científicos argentinos reputados internacionalmente y con larga militancia en las diferentes líneas internas del Frente de Todos. Cuáles son los desafíos que deberán afrontar.

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Postulante. Fernando Peirano, Roberto Salvarezza, Ana Franchi y Alberto Kornblihtt. Son los principales pero no los únicos candidatos a dirigir las instituciones rectoras de la ciencia en la próxima presidencia. | cedoc / marcelo aballay

La danza de candidatos para liderar las políticas de ciencia durante los próximos cuatro años está a pleno. Y tiene dos particularidades: por un lado Alberto Fernández ya anunció que la actual Secretaría de Ciencia –el rango elegido para esa repartición por el gobierno saliente– volverá a ser Ministerio. Y por el otro lado, lo que está en juego no es solamente el cargo ministerial, sino dirigir uno de los organismos más prestigiosos del país: el Conicet.

Los candidatos a ocupar estos roles son entre cinco y seis más algún posible “tapado”.  Ciertos nombres son propuestos –y defendidos– desde el Instituto Patria mientras que otros son asiduos al búnker de la calle México o alguno de sus think tanks afines.

Uno de los favoritos es Alberto Kornblihtt, reconocido por ambos lados de la grieta como uno de los científicos más destacados. No solo por sus investigaciones en genética y biología o por sus reconocimientos académicos internacionales. También se hizo famoso por su compromiso en los debates, como el del aborto, que atraviesan a la sociedad. Y ha sido un vocero constante en la defensa del rol de la ciencia en el desarrollo político-económico. Dirige el Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (Conicet-UBA) y hace pocas semanas asumió un puesto en el directorio del Conicet, lugar al que llegó elegido por el voto de la mayoría de sus pares.

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Fernando Peirano es economista, profesor en la Universidad de Quilmes y de la UBA y también tiene experiencia administrativa, ya que fue subsecretario de Política Científica entre 2011 y 2015. Integrante del think tank Grupo Callao, es –desde hace meses– el encargado de recopilar y ordenar las ideas y propuestas de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación del Frente de Todos.

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Finalmente, se suma el doctor en bioquímica Roberto Salvarezza, actual diputado nacional por la provincia de Buenos Aires y que acumuló millas y experiencia en política científica en su cargo del presidente del Conicet entre los años 2012 y 2015.

Un poco más atrás corre otro posible candidato mencionado por referentes de varios sectores tanto del actual oficialismo como de los aún hoy opositores: el sociólogo Daniel Filmus, ex ministro de Educación y Ciencia con Néstor Kirchner. Si bien cualquiera de estos son “ministeriables”, alguno de ellos podría terminar dirigiendo el Conicet, si no llega al cargo mayor.

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Proyectos. Así, a este primer pelotón se le suman otros dos nombres con mayores posibilidades para presidir el Conicet: la doctora Ana Franchi y el físico Juan Pablo Paz. La primera dirige el Centro de Estudios Farmacológicos y Botánicos. Y el segundo es un físico experto en computación cuántica. Ambos tienen una larga militancia en temas de política científica. Finalmente, otro nombre posible es Fernando Stefani, experto en Bionanociencias y autor de numerosos white papers sobre el estado de la ciencia local y global y su influencia en el desarrollo.

Más allá de quien los implemente, los ejes que Alberto Fernández llevaría adelante pasan por mayor presupuesto, reformular la estructura administrativa e incluir a los investigadores en las actividades cotidianas del Estado. “Debemos recomponer el poder adquisitivo de los salarios de los investigadores que cayeron un 30%”, le resumió Peirano a PERFIL. La cantidad de becarios ingresantes es otro tema histórico. “En principio nos parece bien la cifra que publicó el directorio del Conicet donde se menciona que sería deseable –en el próximo período– sumar 650”. Y otros ministerios deberían hacer investigación: Transporte, Energía, Medioambiente y Salud”.

Algo interesante que proponen es crear empresas especializadas en soluciones tecnológicas bajo un modelo similar al de Invap. “Podríamos armar nuevos ‘Invap’ de biotecnología, energías alternativas, producción de medicamentos,  inteligencia artificial y Big Data, entre otros”.

 


Fuerte debate por el uso del logo del Conicet

Los últimos días de esta semana estuvieron atravesados por un tema de ciencia que conformó un trending topic original en las redes: fue a raíz de una fuerte polémica online sobre el uso del logo oficial del Conicet en una publicidad partidaria del Frente de Todos (FdT). “Ahora el país de todos”, decía el cartel que embanderó la Ciudad.

“Creo que es algo que se entendió mal, O se quiso entender mal. Nunca fue una publicidad pagada por el Conicet, sino un cartel del FdT. No fue más que un mensaje básico del Frente invitando a todos a sumarse a un proyecto. Seguramente el publicista que hizo la pieza pensó en algo simple y reconocible. Pero entrar en discusiones leguleyas sobre si está bien o mal es algo que me parece totalmente irrelevante y no le veo segundas intenciones”, le dijo –contundente– a PERFIL el físico Jorge Aliaga.

En cambio, para la doctora Marina Simian, “creo que el FdT hizo un uso indebido del logo institucional. Ser científico no es equivalente a ser afín al Frente y somos un espacio donde hay gente de diversos pensamientos, con lo cual pediría que se respete esa heterogeneidad. Me gustaría recordarles a las autoridades entrantes que el 53% de la sociedad no votó al FdT y querría que intentemos ser respetuosos de los demás”.

Según el doctor Roberto Salvarezza, fue un tema intrascendente: “Un logo en un guardapolvo en un afiche no significa apropiación política de nada y el Conicet no lo financió. Es un debate que sirvió para que los medios afines al Gobierno no difundieran el incumplimiento de parte de la gestión Macri-Barañao de los compromisos internacionales. De hecho, es algo que hasta aclaró el propio Barañao”.

En cambio, para la investigadora Sandra Pitta, “el Conicet es un ente estatal que pertenece a la Nación y hay que cuidar los usos del logo y el nombre de la institución. No me parece algo bueno y creo que el propio directorio debería salir a comunicar su postura al respecto. En Conicet trabajan miles de personas que votan a todas las fuerzas políticas. Y no me puedo imaginar al partido demócrata en EE.UU., asociando su publicidad a la NASA”.