Para la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano este martes 10 de febrero se prevé un índice UV máximo de 11, considerado "extremadamente alto". El pico de radiación ocurrirá entre las 11 y las 16, exigiendo protección solar rigurosa para evitar daños.
Según el Servicio Meteorológico Nacional, el norte y centro del país registrarán índices entre 10 y 13. En la Patagonia, los valores serán moderados, oscilando entre 5 y 7, aunque se recomienda precaución ante la exposición prolongada.
Qué es el índice UV y por qué es importante para la salud
El índice solar ultravioleta (IUV) es una medida de la intensidad de la radiación UV solar en la superficie terrestre. Según define la Organización Mundial de la Salud (OMS), este indicador señala la capacidad de dicha radiación para producir lesiones cutáneas. La escala comienza en 0 y no tiene límite superior; cuanto más alto es el valor, mayor es la probabilidad de sufrir lesiones en la piel y los ojos en menos tiempo.
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Es fundamental conocer este índice diariamente porque permite a la población tomar decisiones informadas sobre su protección. Niveles por encima de 6 ya se consideran de riesgo alto, mientras que valores superiores a 11 indican un peligro extremo. La OPS subraya que el monitoreo del IUV es una herramienta educativa clave para prevenir que la exposición solar acumulada derive en enfermedades crónicas graves a largo plazo.
El peligro de los rayos ultravioletas del sol para la salud
La exposición excesiva a la radiación UV es el principal factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de piel, incluyendo el melanoma, que es el más agresivo. La OMS advierte que los rayos UV pueden causar daños inmediatos como quemaduras solares dolorosas, pero también efectos a largo plazo como el envejecimiento prematuro de la piel (fotoenvejecimiento) y el debilitamiento del sistema inmunológico, reduciendo la capacidad del cuerpo para defenderse.
Además de los daños cutáneos, los ojos son particularmente vulnerables. La exposición prolongada sin protección puede derivar en la aparición de cataratas, pterigión (crecimiento de tejido sobre la córnea) y otras afecciones oculares que pueden comprometer la visión de forma irreversible. El daño por radiación es acumulativo desde la infancia, por lo que la protección debe iniciarse desde los primeros años de vida.
Para minimizar estos riesgos, la OPS recomienda limitar el tiempo de exposición al sol durante las horas centrales del día, generalmente entre las 10 y las 16, cuando la radiación es más intensa. Es esencial buscar la sombra y utilizar prendas de vestir que cubran la mayor parte del cuerpo, como camisas de manga larga, pantalones y sombreros de ala ancha que protejan el rostro, las orejas y el cuello.
Asimismo, es imprescindible el uso de protectores solares de amplio espectro con un factor de protección (FPS) de 30 o superior, aplicándolo generosamente cada dos horas o después de nadar o sudar. No debe olvidarse la protección ocular mediante el uso de anteojos de sol con filtro UV certificado, ya que estos bloquean entre el 99% y el 100% de la radiación UVA y UVB, resguardando la salud visual de manera efectiva.