En la ciudad de Buenos Aires (CABA) y la provincia de Buenos Aires (PBA), se pronostica un índice UV de 10, categorizado como "muy alto". Es fundamental evitar el sol directo al mediodía para prevenir daños inmediatos en la piel y los ojos.
Según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), se advierte que gran parte del país, especialmente el norte y Cuyo, registrará niveles "extremos" de hasta 12 o más. Se recomienda extremar los cuidados en todas las provincias argentinas.
Qué es el índice UV y por qué es importante para la salud
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Índice UV Solar Mundial (IUV) es una medida estándar de la intensidad de la radiación ultravioleta que alcanza la superficie terrestre. Esta escala numérica comienza en cero y, a medida que aumenta su valor, se incrementa la probabilidad de sufrir lesiones cutáneas y oculares en un menor periodo de tiempo.

Saber este índice es vital para la salud pública porque permite a la población anticipar los riesgos de la exposición solar. Los niveles se dividen en categorías: bajo (menor a 2), moderado (3 a 5), alto (6 a 7), muy alto (8 a 10) y extremo (11 o más). La Organización Panamericana de la Salud (OPS) destaca que estas son herramientas preventivas clave para reducir la incidencia de enfermedades vinculadas al sol.
El peligro de los rayos ultravioletas del sol para la salud
La exposición excesiva a la radiación ultravioleta puede tener efectos devastadores y crónicos. Según la OMS, el daño más grave es el cáncer de piel, tanto el melanoma como los carcinomas no melanomatosos. Además, los rayos UV aceleran el envejecimiento prematuro de la piel (fotoenvejecimiento) y pueden debilitar el sistema inmunitario, reduciendo la capacidad del cuerpo para defenderse de patologías.
Luna roja 2026: Argentina tendrá un lugar privilegiado para observar el eclipse lunar total
En cuanto a la visión, la OPS advierte que la radiación UV es un factor de riesgo principal para el desarrollo de cataratas, una de las mayores causas de ceguera a nivel mundial. También puede provocar quemaduras oculares dolorosas, como la fotoqueratitis. Los daños suelen ser acumulativos a lo largo de la vida, por lo que la protección desde la infancia es determinante para evitar complicaciones futuras.
Para mitigar estos riesgos, los organismos internacionales recomiendan evitar la exposición solar directa entre las 10 y las 16 horas, cuando los rayos son más potentes. Es esencial buscar sombra en espacios abiertos y tener en cuenta que las superficies como el agua, la arena y el asfalto reflejan la radiación, aumentando la intensidad del impacto incluso si no se está bajo el sol directo.
Finalmente, el uso de protector solar de amplio espectro (mínimo FPS 30) debe combinarse con barreras físicas: ropa de trama cerrada, sombreros de ala ancha y anteojos con filtro UV certificado. La OMS enfatiza que el protector debe reaplicarse cada dos horas, especialmente después de nadar o transpirar, para mantener su eficacia frente a los niveles críticos de radiación.