En medio de una reactivación de los incendios forestales que azotan la cordillera chubutense, el Concejo Deliberante de Epuyén declaró la Catástrofe Ígnea, Social, Ambiental, Económica, Turística, Habitacional y Sanitaria en toda la localidad. La medida responde al avance de las llamas que ya consumieron más de 12 mil hectáreas y afectaron a más del 50% del territorio, con consecuencias directas sobre la población, la infraestructura y el ambiente.
La ordenanza fue aprobada en un contexto de alto riesgo, luego de que se reavivaran focos activos en una de las laderas del cerro que bordea el Lago Epuyén, impulsados por fuertes ráfagas de viento que complican las tareas de contención.
Según los reportes oficiales, las ráfagas de viento —que alcanzaron los 40 kilómetros por hora— empujaron el humo hacia el casco urbano y favorecieron la propagación de nuevas lenguas de fuego sobre la vegetación seca. Para la jornada se prevén temperaturas máximas de 22°C, una humedad relativa mínima del 20% y vientos persistentes del oeste, condiciones que mantienen en alerta a brigadistas y autoridades.
El único alivio esperado es la llegada de lluvias leves a partir del miércoles, que podrían intensificarse durante la tarde y la noche, aunque acompañadas de ráfagas de hasta 50 km/h, lo que mantiene la incertidumbre sobre su impacto real en el control del incendio.

Daños irreversibles
En los fundamentos de la ordenanza, el Concejo Deliberante advirtió que los incendios están “devastando reservas naturales, destruyendo viviendas y afectando servicios básicos como la energía eléctrica y el suministro de agua potable”. El impacto ambiental es considerado irreversible en amplias zonas, con pérdidas severas en ecosistemas que sostienen la actividad productiva, ganadera y turística.
La emergencia también golpea de lleno a la economía local: la temporada turística quedó prácticamente suspendida, numerosas familias debieron abandonar sus hogares y pequeños productores perdieron animales, herramientas y fuentes de ingreso en plena temporada alta.
La ordenanza declara la emergencia hasta mediados de este año y faculta al Departamento Ejecutivo Municipal a adoptar medidas excepcionales para enfrentar la crisis. Entre ellas, se habilita la contratación directa de bienes y servicios hasta un tope de 120 módulos provinciales, la aceptación de donaciones y la realización de adecuaciones presupuestarias para atender la urgencia.
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Además, el municipio quedó autorizado a gestionar asistencia ante el Gobierno nacional y provincial, con el objetivo de garantizar insumos esenciales, reconstruir viviendas, restablecer servicios básicos, impulsar la recuperación ambiental, asistir al sector productivo y ganadero, brindar atención sanitaria y otorgar subsidios a las familias damnificadas.
La gravedad de la situación en la Patagonia también tuvo repercusión en el plano nacional. El diputado Juan Pablo Luque (Unión por la Patria–Chubut) afirmó que, tras los incendios, “nunca más se va a ver esta zona de la cordillera como se la conocía”, y calificó el daño ambiental como “tremendo”.
Junto a otros legisladores, Luque presentó un proyecto para declarar la Emergencia Ígnea, Ambiental y Socioeconómica en la Patagonia, que busca habilitar partidas extraordinarias del Presupuesto Nacional, asistencia directa a las familias afectadas, reconstrucción de viviendas y un incremento de la AUH en las zonas alcanzadas por el fuego.

En ese marco, Luque cuestionó la respuesta del Ejecutivo nacional y denunció intentos de estigmatizar a comunidades mapuches como responsables de los incendios. “Buscan responsabilizar a un sector que, según fiscales y gobiernos provinciales, no tuvo ninguna incidencia en estos hechos”, sostuvo.
También reclamó mayor sensibilidad política frente a una emergencia que, según advirtió, compromete no solo el presente sino el futuro ambiental, productivo y social de toda la región cordillerana.
GD/DCQ