Para este lunes 5 de enero se pronostica un índice UV máximo de 10 en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense, lo que representa un riesgo "muy alto" de daño por exposición solar sin protección.
En el resto del país, el Servicio Meteorológico Nacional advierte niveles extremos (11+) en el NEA y NOA, mientras que en la región central y Cuyo los valores oscilarán entre muy altos y extremos durante el mediodía.
Qué es el índice UV y por qué es importante para la salud
El Índice UV (IUV) es una medida estándar internacional de la intensidad de la radiación ultravioleta solar que alcanza la superficie terrestre en un lugar y momento determinados. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), este índice se expresa como un valor numérico a partir de 0: cuanto más alto es el valor, mayor es la probabilidad de que la exposición al sol provoque lesiones cutáneas y oculares en menos tiempo.
Calor y alertas amarillas por tormentas y vientos intensos marcan la jornada en varias provincias

Es fundamental conocer este indicador porque la radiación UV no se puede ver ni sentir; no depende de la temperatura, sino de la posición del sol. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el seguimiento diario del IUV permite a la población planificar sus actividades al aire libre y adoptar las medidas de protección necesarias para evitar daños inmediatos y crónicos.
El peligro de los rayos ultravioletas del sol para la salud
La sobreexposición a la radiación ultravioleta es el principal factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de piel, incluyendo el melanoma, que es su forma más agresiva. La OMS advierte que los efectos de la radiación son acumulativos a lo largo de la vida y pueden causar desde quemaduras solares dolorosas hasta el envejecimiento prematuro de la piel (fotoenvejecimiento) y el debilitamiento del sistema inmunológico.
El James Webb captó la supernova más antigua jamás conocida hasta el presente
Además de los daños en la piel, los rayos UV tienen un impacto directo en la salud ocular. Según la OPS, la exposición prolongada sin protección adecuada contribuye a la aparición de cataratas, que son responsables de una gran parte de la ceguera a nivel mundial, y otras afecciones como el pterigión (crecimiento de tejido sobre la córnea) y la inflamación de la conjuntiva.
Para protegerse de manera efectiva, la OMS y la OPS recomiendan limitar el tiempo de exposición en las horas centrales del día, generalmente entre las 10:00 y las 16:00, cuando la radiación es más intensa. Es vital buscar la sombra y utilizar elementos de barrera física como ropa de trama cerrada que cubra brazos y piernas, sombreros de ala ancha que protejan rostro y orejas, y gafas de sol con filtro UV certificado.
Asimismo, se aconseja el uso de protector solar de amplio espectro (que proteja contra rayos UVA y UVB) con un factor de protección (FPS) mínimo de 15, aunque en niveles de radiación alta o extrema se sugiere FPS 30 o superior. El producto debe aplicarse generosamente sobre la piel seca 20 minutos antes de la exposición y renovarse cada dos horas, o después de nadar o transpirar excesivamente.