domingo 26 de junio de 2022
COLUMNISTAS opinión

Gobierna Pimpinela

12-12-2021 01:53

Ante otra multitud reunida en Plaza de Mayo, aunque inferior en número a la del acto albertista del 17N, y delante de dos figuras míticas como Lula y Pepe Mujica, al Presidente y a la Vicepresidenta no se les ocurrió mejor idea que reeditar algunos de sus grandes éxitos como dúo contradictorio.

Ya se ha contado aquí: es el propio Máximo Kirchner, en charlas reservadas con gente de su confianza, quien ha caracterizado el vínculo entre Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner como la popular dupla musical Pimpinela. “Hacen que se pelean en el escenario, pero en el fondo están de acuerdo”, palabras más, palabras menos, fue el argumento del hijo vicepresidencial.

Hay que tomarlo como metáfora, claro. Porque a lo largo de este último tiempo, especialmente tras la derrota legislativa oficialista en las PASO, quedaron expuestas en público que las diferencias entre AF y CFK no sólo eran un acting como el de los hermanos Lucía y Joaquín Galán.

A la inversa de lo que suele suceder en la política y en la vida, donde los trapitos se lavan puertas adentro (ver sino la joyita de documental que Peter Jackson armó en Get Back de The Beatles), aquí la Vicepresidenta viene haciendo planteos públicos al no sentirse escuchada por el Presidente en sus conversaciones privadas.

A los hits de las cartas, Cristina decidió sumarle el viernes su clásica oralidad gestual, sin letras de molde, para insistir en alertar sobre el acuerdo que el Gobierno negocia con el Fondo Monetario Internacional.

“Permítame, señor Presidente, ser un poco desconfiada. El FMI vivió condicionando la democracia argentina”, fue uno de los estribillos recitados por la vice. Hubo al menos un bis: “Presidente, yo sé que tenemos muchas dificultades, pero ante las grandes dificultades, grandes acciones. Que cada dólar que fugaron, que evadieron y que encontremos, vaya al Fondo. Que sea un punto de negociación con el Fondo”. 

Alberto F, otra vez en modo empoderado

Alberto F no se quedó atrás en su performance. “No vamos a negociar nada que signifique poner el riesgo el crecimiento y el desarrollo social”, repitió como otras veces, pero ahora mirando a quien lo ungió en la fórmula. Y por si quedaban dudas, lanzó: “Cristina, no tengas miedo, que si el Fondo nos suelta la mano, voy a estar agarrado de la de cada uno de ustedes. La Argentina del ajuste es historia, no hay más posibilidad de que eso ocurra”.

El cruce en el escenario montado con la Casa Rosada a las espaldas no sólo viene antecedido de cartas y diálogos poco publicitados. Por primera vez en los dos años que lleva gobernando el Frente de Todos, Alberto y Cristina compartieron en menos de 24 horas varios encuentros. Para agasajar a Lula, participaron de una cena el jueves a la noche en Olivos; y al día siguiente los premios Azucena Villaflor en el Museo del Bicentenario, con reunión previa y posterior en el despacho presidencial, junto a Lula, Mujica y luego Axel Kicillof.

Según fuentes cercanas a la vice, en ninguno de estos espacios ella y el Jefe de Estado intercambiaron pareceres sobre la negociación con el FMI. Ello no habría sido del agrado de la ex presidenta, que suele endilgarle a su compañero de fórmula que muchas veces se entera de decisiones gubernamentales por los diarios. Las visitas blindadas de testigos que le hace a su despacho del Senado el ministro de Economía, Martín Guzmán, no parecen aplacar esa demanda.

A cargo de la negociación con el FMI, Guzmán aprendió como pocos el difícil arte del equilibrio pragmático. Intenta calmar tanto a unos y otros dentro de ese conglomerado incoherente que es el FdT, como a la dirección del Fondo, que ve con preocupación esos vaivenes. El joven funcionario apacigua al organismo con el guión clásico de que Alberto y Cristina juegan al policía bueno y policía malo.

Más allá de la letra chica de la propuesta argentina que los técnicos del FMI han comenzado a ver con lupa, hasta ahora la conducción del Fondo “compró” a Guzmán. Sea por sus dotes equilibristas o porque lo que les llega del resto del FdT es peor, prefieren que siga estando al frente del Palacio de Hacienda.

Semejante respaldo envalentona al Presidente. Y despierta suspicacias en la Vicepresidenta. La canción siempre es la misma.