martes 06 de diciembre de 2022
COLUMNISTAS lecturas

Huysmans y Flaubert 3

28-10-2022 23:55

Puedo afirmar sin temor a equivocarme, porque en el peor de los casos no tengo delante al lector dispuesto a discutirme, que la historia entera de la literatura es la historia de una pasión o, si queremos, el desglose dramático de los vericuetos de una pasión. Desde luego, puede ser la pasión por un asunto o por una forma (no hay mayor asunto que el modo en que la forma impone sus demandas al asunto, y el modo en que el asunto se pliega y la satisface), pero siempre está presente de una u otra manera el relato o despliegue más o menos variado y colorido de ese asunto central, de esa monomanía, con todas sus modulaciones.

Se dice, quizá con justicia, que “Don Quijote” es la primera novela moderna y la mayor de todas

Se dice, quizá con justicia, que Don Quijote es la primera novela moderna y la mayor de todas. Yo tamizaría esa afirmación citando como predecesora al Satiricón de Petronio, esa obra monumental de la que sólo quedan gloriosos restos que sirvieron de alimento para ese tótem literario inhabitable que es Gargantúa y Pantagruel, cumbre de todos los excesos y todos los tedios. Pero no nos desviemos. Podríamos afirmar que la Historia de Genji de Murasaki Shikibu, siendo anterior en varios siglos, nos resulta mucho más moderna que la obra de Cervantes: es una vasta y compleja construcción para anticipar, prever y devastar al exhausto y extenuante Proust. Insisto: no nos desviemos. Además, al Quijote se le agrega, con pedante voluntad apropiadora, el rótulo de “occidental” como una forma de precedencia falsa. Oriente y Occidente… Ni siquiera hacía falta que Cervantes introdujera al supuesto historiador morisco Cide Hamete Benengeli para volver verosímil el carácter absolutamente oriental de su novela. No tan oriental a causa de que el propio Cervantes fue reiteradas veces cautivo en Argel, sino porque en el curso de esas cautividades tuvo oportunidad de leer y guardar en su palacio mental, para cuando correspondiera usarlas, las aventuras de Las mil noches y una noche.

Ahora que empieza a estar armado el dibujo, veremos cómo pasamos de Sherezade y Sharyar a don Quijote y Sancho Panza, de allí a Emma Bovary, y de Flaubert a Huysmans. Presumo que el fiel lector de estos saltos y especulaciones desespera imaginando cómo estableceré los nexos. Ya va… Ya va…