COLUMNISTAS
opinion

Kulfas le hizo el trabajo sucio a Guzmán

 20220605_guzman_kulfas_na_g
Dúo. Guzmán y Kulfas estaban abroquelados para resistir a los K. | NA

Las controversias públicas y privadas entre el Presidente y la Vicepresidenta alimentarán, seguramente, no pocos estudios de la Ciencia Política vernácula. Hasta libros, tal vez. Ese interés podría multiplicarse al registrar semejante desencuentro en medio de una grave crisis de gestión. ¿Causa o efecto?

El reencuentro del viernes en Tecnópolis y la eyección veinte horas más tarde de Matías Kulfas del Ministerio de la Producción son apenas dos nuevos capítulos de la tragicomedia que protagonizan Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. No serán los últimos.

Kulfas era uno de los “funcionarios que no funcionan”, según la Vicepresidenta. Lo tenía marcado desde el momento mismo de su nombramiento, hace dos años y medio, por haber sido críticamente descriptivo en un libro sobre la política económica del cristinismo, con Axel Kicillof al frente del Palacio de Hacienda.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

Ya en aquel momento del armado del Gabinete, Alberto F intuía del malestar que esa y otras designaciones tendrían en CFK: a Kulfas hay que sumar los nombres de Vilma Ibarra y Gustavo Beliz, por ejemplo. Con el tiempo, Cristina amplió la lista para incluir a Martín Guzmán, Santiago Cafiero y Claudio Moroni.

El Presidente mantuvo a Kulfas hasta donde pudo. No le dejó margen la acusación pública por redes sociales de su vice, respecto a que el Ministerio de la Producción había “operado” mediáticamente que la acusación en el acto en Tecnópolis sobre Techint y el gasoducto para Vaca Muerta era en realidad culpa de funcionarios cristinistas.

Hay una historia, o varias, detrás. El área de Energía es clave para el kirchnerismo e inicialmente dependía de Kulfas. En lo formal, claro. Los cortocircuitos permanentes llevaron a Alberto F a que pasara a reportar al Ministerio de Economía. Pero eso no evitó que los pases de facturas entre albertistas y cristinistas se aceleraran, en especial en lo que va del año, al ritmo del distanciamiento entre los dos referentes.

En las últimas semanas, ese clima se había tornado casi irrespirable, cuando Guzmán avanzó sobre los aumentos tarifarios de la energía y la reducción de subsidios con aval presidencial. Los kirchneristas Federico Basualdo (en electricidad) y Federico Bernal (en gas) se oponen a esta movida.

También han sido críticos con abrirle el cepo del dólar a las petroleras que inviertan y exporten más. Entre ellas está Techint con su controlada Tecpetrol. La empresa liderada por Paolo Rocca, quien se hizo presente con una sonrisa en ese anuncio de Guzmán, había ganado además la licitación para aportar los tubos del gasoducto Néstor Kirchner y es una de las oferentes para la obra civil.

Cristina le endilgó a Alberto en Tecnópolis esta cercanía con Techint. No lo dijo pero se sabe: en los primeros días de mayo, el Presidente cenó en Olivos con Rocca y Luis Betnaza, el lobista de la compañía. De ese encuentro participó también Guzmán, de quien depende, insisto, Energía.

Resulta por ello curioso que haya sido una funcionaria de Kulfas, y no del ministro de Economía, la que se encargó el viernes por la noche, tras las acusaciones de la Vicepresidenta, de achacarle al cristinismo la responsabilidad por el tema Techint.

Más allá de la torpeza del off the record (que el kirchnerismo también utiliza, señora Vicepresidenta), la pregunta es si Kulfas le hizo el trabajo sucio a Guzmán. Y, a la vista de los resultados, si el desenlace mejora o empeora su posición. Se verá muy pronto.