COLUMNISTAS
dúos

Una pareja literaria

Leo con curiosidad el despliegue de comentarios sobre los actos del gobierno de los Estados Unidos (“Lo que perturba a los hombres no son las cosas en sí, sino las opiniones sobre las cosas”, Epícteto). La política, la guerra y el crimen, en sus distintos entrecruzamientos, generan una máquina proliferante de discursos que siempre hegemoniza la potencia agresora, empleando empleando una suma de pretextos falsos que luego repite la pléyade de conversos y chupamedias, así que no voy a agregar una sola opiniòn a esa marea confusionista –más allá de que a nadie podría importarle lo que yo dijera. Simplemente me limitaré a recordar una frase de Bioy Casares, dicha en alguno de sus cuentos o novelas, texto de cuyo nombre no puedo acordarme y del que sólo extraigo como cita fragmentaria y probablemente fraguada (como un argumento de don Morgan Trump): “Era un héroe completamente inadecuado para enfrentar las catástrofes que le sobrevenían”. En cualquier caso, la frase de Bioy cae como fruta a punto cuando se aplica, y aquí voy, es raro que nadie lo haya notado, al destino personal de Nicolás Maduro. ¡Qué vida tan interesante! ¡Cuanta peripecia! ¡Qué saltos de novela! De colectivero a presidente y espiritista, de presidente a preso a ser juzgado en un país ajeno que atacó al suyo y por leyes que no competen aplicársele, convertido en víctima o héroe para una facción y en criminal a ajusticiar por parte de otra. Es cierto que sus elocuentes y graciosas limitaciones verbales le impedirán escribir un discurso de autodefensa a la altura de aquel que produjo en su momento Fidel Castro, con su cúspide en la incomprobable afirmación de que la historia absuelve a sus protagonistas. Pero escribas hay a patadas, y en su previsible fin de juicio y condena quizá Maduro pueda leer algún texto lo bastante enfático para aportarle su momento de gloria. Tampoco es que su némesis Morgan Trump maneje su propia lengua de manera excelsa, ya que los argumentos no son lo suyo y las verdades aún menos. Pero, entre bailoteos y zafarranchos verbales, qué pareja literaria ofrecen hoy al mundo! En su doble tragicómica irrisión, son la sombra de Bouvard y Pécuchet proyectada sobre el mundo.