En el marco del Día Internacional de la Mujer, la legisladora provincial Alejandra Ferrero se pronunció en contra del proyecto impulsado por el diputado libertario Gregorio Hernández Maqueda, que propone eliminar el cupo femenino en la política. La dirigente sostuvo que la paridad sigue siendo una herramienta necesaria para garantizar la representación de las mujeres.
En diálogo con Punto a Punto Radio, en el programa “Es por acá”, Ferrero afirmó que no comparte la iniciativa y remarcó que las políticas de acción afirmativa fueron clave para corregir desigualdades históricas en el acceso de las mujeres a los espacios de poder. “Siempre nosotros hemos defendido la paridad, el cupo, porque creemos que fortalece la democracia representativa. No consideramos que sean privilegios, sino que garantiza oportunidades”, expresó.
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La legisladora sostuvo que, “la historia ha demostrado que sin estas reglas obligatorias la representación política fue profundamente desigual y las mujeres no tenían acceso a la toma de decisiones”, señaló.
Ferrero también cuestionó la idea de que la paridad implique un beneficio injustificado. “No lo veo como que ya se cumplió un ciclo. Es una política pública de acción afirmativa que vino a corregir desigualdades estructurales que vienen hace décadas”, afirmó. En ese sentido, advirtió que “derogarla no mejora la democracia. Me parece que implica retroceder en estándares democráticos y en derechos que costaron muchísimo esfuerzo”, sostuvo.
La dirigente también remarcó que “la decisión final sigue siendo del votante. Esto es una política de representación equilibrada, pero después cada dirigente demuestra su capacidad y su mérito”, explicó.
Ferrero consideró además que todavía existen obstáculos para la participación plena de las mujeres en la política, especialmente en cargos ejecutivos y en ámbitos donde no rigen normas de paridad. “En los lugares donde no hay estas reglas, las mujeres no llegan. Si relajamos esta paridad volvemos para atrás”, advirtió.
Por último, señaló que uno de los desafíos pendientes sigue siendo la distribución de las tareas de cuidado, que muchas veces recae de manera desproporcionada sobre las mujeres. “La mujer sigue teniendo una sobrecarga tremenda. Las que hacemos política también tenemos la casa, los hijos y las responsabilidades familiares”. Y concluyó: “Las estructuras partidarias siguen siendo preferentemente masculinas y muchas veces no les gusta ser liderados por mujeres. Es una lucha cultural que todavía no está ganada”.