En Córdoba, la salida de ciclistas a entrenar o recrearse sobre rutas provinciales se consolidó como una tendencia en crecimiento durante los últimos meses. El fenómeno, que muchos describen como una “nueva moda”, se da pese a que se recuerde la existencia de la ley que regula el uso de la bicicleta en la provincia y establece condiciones específicas para su circulación.
La normativa vigente impulsa la movilidad sustentable y reconoce derechos para quienes utilizan la bicicleta, pero también fija límites claros. Prohíbe la circulación por autopistas y autovías y exige, en rutas convencionales, el cumplimiento de requisitos como casco obligatorio, elementos reflectivos, luces reglamentarias y respeto estricto de las normas de tránsito. Sin embargo, el incremento de grupos numerosos en corredores interurbanos volvió visible una práctica que antes era esporádica.
En este contexto, el abogado especializado en tránsito Juan Bernaus advirtió que el crecimiento de ciclistas en rutas expone tensiones entre una normativa vigente y una realidad que cambió en los últimos años.
“Nosotros tenemos una legislación que es del siglo pasado”, explicó, al señalar que muchas reglas fueron pensadas cuando el uso de la bicicleta en rutas era excepcional y no masivo como ocurre actualmente.
El letrado recordó que hoy la norma es clara respecto a autopistas y autovías. “La normativa en áreas urbanas de la provincia y de la nación es que los ciclistas no pueden circular por autopista y autovías”, sostuvo. En cambio, en rutas convencionales la circulación no está expresamente prohibida, lo que genera situaciones que, desde el punto de vista de la seguridad vial, resultan contradictorias.
Bernaus planteó que puede darse el caso de que una bicicleta esté habilitada a circular por una ruta sinuosa, con curvas y sin banquina amplia, pero no por una autovía con mejores condiciones de visibilidad. “Desde el punto de vista de la seguridad, lo que se tiene que disminuir son los riesgos”, afirmó.
Finalmente, sostuvo que el desafío no es desalentar el uso de la bicicleta, sino planificar con criterios técnicos. “La gente cree que la ciclovía es pintar una línea y que los autos vayan por allá y acá las bicicletas”, señaló, y consideró que se necesitan soluciones que contemplen infraestructura adecuada y medidas concretas de convivencia vial en rutas y zonas interurbanas.