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CAMBIO CLIMÁTICO

¿Cuáles son los desafíos que plantea el Antropoceno?

La Organización de Naciones Unidas advirtió que dejamos la era del ‘calentamiento’ por la de la ‘ebullición global’. Esto significa que la crisis ambiental alcanzó un punto crítico. ¿Cómo se conoce este período y cuáles son los desafíos que plantea a la ciencia?

antropoceno13-08-2023
ANTROPOCENO. Se trata de un término que se utiliza para describir el periodo actual en que vivimos, en el que las actividades industriales tienen un papel disruptivo sobre el entorno. | https://wwf.panda.org/

Las actividades humanas han cambiado el funcionamiento de los procesos geológicos en la superficie de nuestro planeta a escala global. Desde mediados del siglo 20, los patrones de funcionamiento de los océanos, la atmósfera, la geosfera superficial, la criosfera, la biosfera y el clima han dejado de ser los que caracterizaron a la Tierra durante la mayor parte de los últimos 11.000 años (el llamado período Holoceno), dando origen a un nuevo periodo: El Antropoceno.

El término Antropoceno fue creado por el biólogo estadounidense Eugene F. Stoermer y a este vocablo lo popularizó a principios del decenio de 2000 el holandés Paul Crutzen, premio Nobel de Química, para designar la época en la que las actividades del hombre empezaron a provocar cambios biológicos y geofísicos a escala mundial. 

La alteración antropogénica comenzó con la Revolución Neolítica, cuando los humanos cambiaron su estilo de vida de nómada a sedentario (Burke et al. 2018). Esto condujo a una economía basada en la agricultura y la ganadería, lo que aceleró la transformación y fragmentación de los hábitats terrestres, dando lugar al auge de la minería y la Revolución Industrial. 

Aunque el grupo de Trabajo de Antropoceno (AWG) reconoce que todavía no es una era geológica, lo cierto es que desde el momento en que el Informe de Desarrollo Humano (IDH) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) dedicó su estudio monográfico mundial de 2020 al Antropoceno, podemos afirmar que las Naciones Unidas, y con ello la comunidad internacional, acepta la importancia del concepto y lo incorporan con fuerza en sus análisis.

Se trata de un término que se utiliza para describir el periodo actual en que vivimos, en el que las actividades industriales tienen un papel disruptivo sobre el entorno. Como consecuencia de éstas, las temperaturas del planeta son cada vez más altas. Esto coloca a la humanidad en el centro de muchos cambios rápidos que tienen lugar en la Tierra.

Desde el año 1900, la atmósfera inferior del planeta se ha calentado 1,2°C, y el océano ha ido incrementando su temperatura a profundidades cada vez mayores. La consecuencia más grave de este incremento se refleja en que el nivel del mar está ascendiendo, el hielo marino se está fundiendo, la mayoría de los glaciares de montaña se están retirando, tanto las capas de hielo de la Antártida como de Groenlandia están perdiendo masa y el océano se está volviendo más ácido, los bosques están perdiendo salud debido a los cambios en la precipitación y las temperaturas. 

El único factor que puede explicar todos estos cambios es el aumento en las emisiones de gases de efecto invernadero provocado por las actividades humanas.

En la actualidad los gases de efecto invernadero en la atmósfera alcanzan 424 partes por millón. Hay que tener en cuenta que durante los últimos 800.000 años este número no superó las 300 ppm y este incremento se debe a la actividad humana debido a la quema de combustibles fósiles, es decir la liberación repentina de dióxido de carbono acumulado en la Tierra durante el largo ciclo de vida geológica a la atmósfera y al subsuelo. 

Si bien de lo que más se habla es del cambio climático, las modificaciones en el equilibrio planetario que descubre y señala el Antropoceno no se circunscriben únicamente al clima, sino que se proyectan también sobre otros muchos factores que agrupamos como crisis ecológica y social. 

¿Hay soluciones? El desafío del Antropoceno no lo es para la vida en el planeta, es para el Homo Sapiens y sus hábitos. La humanidad ha desarrollado conocimiento amplísimo y depende inevitablemente de la tecnología para generar su sustento. La actividad humana está generando cambios drásticos en el funcionamiento y constitución de la biósfera, agravado por el gran número de habitantes y por los patrones de producción y consumo de bienes y servicios. 

Nos desafía a encontrar nuevas formas de relación con la biósfera que no atenten contra nuestra propia existencia. A esto se suma que, para hacer frente a los problemas, uno de los principales escollos con que se tropieza es la necesidad de resolver la delicada cuestión de la justicia ambiental. En efecto, el cambio climático va crear nuevos peligros y aumentar los que ya se cuelan sobre los ecosistemas naturales y humanos, lo que hace esencial estimular la resiliencia y la adaptación a la nueva situación climática.

En este escenario, la ciencia debe enfrentar nuevos dilemas y establecer prioridades que permitan, a la política y a los políticos, registrar sus responsabilidades. El conocimiento se enfrenta a un enorme desafío: no puede evitar muchos de sus desastres, pero al menos debería ayudarnos a comprender lo que ya tenemos.

 

 

* Directora de la carrera de Gestión Ambiental de la Universidad Blas Pascal