24th de February de 2021
CóRDOBA SOLO EL 25% RECIBIO AYUDA ESTATAL
31-05-2020 00:52

En rojo: estiman que facturación de clínicas cayó 60% y hay suspensiones

La pandemia deprimió los ingresos de un sector que venía en crisis. Cayeron 70% pacientes ambulatorios y 50% los de internación, de acuerdo a lo informado por Adecra.

31-05-2020 00:52

Los hospitales, sanatorios y clínicas de Córdoba cerraron el 2019 pidiendo la extensión de la emergencia económica. La inflación de costos y la devaluación del peso alteró presupuestos y programas financieros. Por las altas tasas se comprimió cualquier chance de financiamiento, se dejaron de lado planes de inversión y muchas organizaciones debieron reprogramar pagos, al tiempo que se alargaba la cadena de pagos de las obras sociales. El sector venía a los tumbos cuando en marzo apareció el coronavirus. El aislamiento obligatorio y la campaña ‘Quedate en casa’ fue exitosa en términos de contención de la circulación de las personas, pero generó un daño directamente proporcional en las finanzas de las empresas de salud.

Desplome peligroso. La Asociación de Clínicas y Sanatorios (Adecra Cedim) le puso números al desplome de las consultas que no están vinculadas al Covid-19. El foco de la comunicación estuvo puesto en el riesgo sanitario, pero implica, obviamente un riesgo económico vinculado. Prestación o consulta que no se realiza es una prestación o consulta que no se factura. ¿Qué cayó y cuánto? Las endoscopias digestivas cayeron 80%, las consultas totales por emergencia, 74%; las cirugías generales, 73%; las intervenciones percutáneas, 65%; las consultas por anginas de pecho y los síndromes coronarios agudos ingresados por emergencia, 62%, solo por mencionar las caídas más pronunciadas. En las interconsultas de Adecra entre sus socios –unas 170 entidades- se definió que hay entidades que en abril registraron el 27% de lo que facturaron en febrero de este año. Los referentes cordobeses de las clínicas locales creen que la caída de los ingresos oscila entre el 50% y el 60%.

El costo. “En las últimas 24 horas murieron dos personas jóvenes de sepsis, de infecciones evitables, estamos pagando el costo de la cuarentena. No es gratis la cuarentena, ni en el plano económico ni en la salud. Entiendo que ahora se va a salir a comunicar que los controles hay que hacerlos. Es necesario equilibrar el miedo y la realidad, tenemos que seguir cuidando la salud de todas las enfermedades. Un cáncer de mama que tiene una tasa de mortalidad del 2% llega a una tasa del 70% si no se controla”, remarcó Marcos Lozada, director administrativo del Sanatorio Allende. El efecto en las finanzas es, como se espera, muy dañino. Por eso, ya hay instituciones privadas que activaron suspensiones y dejaron de pagar aportes y cargas patronales a sus empleados. En tanto, se espera que la ayuda estatal llegue a tiempo.

Ajuste. También según reportes internos de Adecra, se calcula que solo el 25% de las entidades médicas asociadas recibió la asistencia del Estado para afrontar el pago de sueldos. Y un 22% que aguarda por novedades. “Las instituciones hoy tienen capacidad prestadora, pero la estamos pasando muy mal. Para seguir funcionando se está haciendo un brutal ajuste del gasto, o se están financiando con impuestos. Es una situación inédita para todos, veníamos con un sistema muy justo y nos va a pegar. La cadena se va a sentir en los eslabones más débiles. Va a haber un impacto en la caída de inversiones, creo que tendremos por delante un año largo solo para cancelar deuda. Creo que estamos en la posguerra, nadie quiere la guerra, pero se nos vino. Ahora hay que salir”, plantea Lozada.

Por su parte, Pablo Paltrinieri, director comercial del Hospital Privado, pide concretar un acuerdo específico para el sector de la salud, que tiene costos fijos muy altos. Sin embargo, cree que la salida no pasa por más asistencia del gobierno, sino por articular los mecanismos para la reactivación. “De esto no se sale pidiéndole más al Estado, eso está claro, se sale volviendo a la actividad, porque las internaciones cayeron 50% y las consultas ambulatorias un 70%. Y es peor para las instituciones chicas y las monovalentes, ahí la caída puede ser más seria. Hay que activar porque si sigue así no queda nadie en pie”, afirma.

Mientras intentan reponerse del primer impacto, Paltrinieri advierte que hay otros en el camino, a manera de un efecto dominó: “Ya se empieza a resentir el otro frente, la cadena de pagos, por la fragilidad en las cajas de obras sociales y prepagas. Es un proceso que se agrava con el tiempo. La primera ola de impacto fue en los costos fijos de los prestadores, pero la realidad es que ya empezó a pegar la ola en los ingresos de las obras sociales”, precisa y completa: “El beneficio para las prepagas es que tuvieron un ahorro por menos cobertura. La hipótesis es que ese ahorro se traslade a los prestadores, pero hay que ver qué pasa con eso. Se empeoró el desfasaje que ya teníamos y que era de 90, 120 días para cobrar. Veníamos así y nos sacaron el banquito”. “Hay que reactivar, con un apoyo del Estado, pero que la rueda se vuelva a mover”, pide.

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