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CóRDOBA / PEQUEÑOS GRANDES MUNDOS
domingo 28 julio, 2019

Entrelazando culturas a través del dibujo y el arte

Radicados en el Valle de Traslasierra, dos ilustradores llevan adelante un proyecto artístico con el que ya recorrieron 32 países y alcanzaron a más de 10 mil niños, con apoyo de Unicef Argentina y la ONU.

por Guillermina Delupi

POR EL MUNDO. Del norte argentino hasta Etiopía, dieron la vuelta al mundo alcanzando a más de 10 mil niños. Foto: Cedoc Perfil
domingo 28 julio, 2019

Iván Kerner y Mey Clerici -ilustradores y maestros de arte- se conocieron dando talleres en escuelas públicas de Buenos Aires. La intención de descubrir a chicos de otros lugares e indagar en diferentes idiosincrasias surgió cuando Kerner salió a recorrer Latinoamérica con el proyecto Pequeños Grandes Mundos, un taller de expresión artística para niños de diferentes culturas.

Con una propuesta vinculada con la identidad de cada cultura y el arte como medio de comunicación y expresión, desplegó un mapamundi y fue eligiendo lugares, tratando de equilibrar diversidades como religiones y contextos. “Empecé en marzo de 2014 en el norte argentino y fui subiendo por Latinoamérica. Cuando estaba en México retomé el contacto con Mey por chat y terminamos hablando todas las noches. Finalmente nos enamoramos y ella decidió sumarse; nos encontramos en China y recorrimos un montón de países de Asia hasta que terminamos en Europa. Entonces empezamos a compartir el proyecto y la vida”, recuerda el ilustrador que trabaja para empresas como Santillana, Larousse y Penguin.

Hoy, además del proyecto artístico y una vida juntos, ambos comparten a Camilo, un bebé de cuatro meses: “Camilo apareció cuando terminábamos el proyecto por las escuelas rurales argentinas; nos mudamos a Traslasierra y actualmente vivimos en un pueblito llamado Travesía”, cuenta Clerici y señala que sumarse al proyecto fue para ella un sueño.

“Yo seguí ilustrando por encargo y usamos la herramienta del financiamiento colectivo para llevar adelante los talleres; fue medio a pulmón en ese sentido. También aplicamos al Fondo Nacional de las Artes y recibimos aportes de la marca de útiles escolares Simball, que nos donó muchos materiales”, cuenta. 

El proyecto en Argentina. A diferencia de los 32 países recorridos entre 2015 y 2016 con el proyecto, la versión local les demandó 23 semanas: “Fue una semana por escuela y una escuela por cada provincia de la Argentina. En todos los casos elegimos escuelas rurales, alejadas de centros urbanos, donde hubiera pocos chicos para poder trabajar con toda la escuela junta. Contamos con el apoyo de Unicef Argentina y también tuvimos vínculos con la ONU, cuando estuvimos haciendo el proyecto en los otros países”, detalla Kerner.

Resignificar. En una sociedad donde los espacios de escucha a las infancias son casi nulos y para las escuelas el arte es meramente recreativo y no una piedra angular en el aprendizaje, la propuesta de sus talleres -que ya alcanzaron a 10 mil niños- trata de resignificar esas ideas: “Hace poco dimos una charla en la Universidad Siglo XXI, porque se habla mucho y es políticamente correcto decir que a los chicos hay que escucharlos, pero en la gran mayoría de los casos queda en discurso. Y eso se ve mucho en la escuela, donde los chicos siguen teniendo un papel sumamente pasivo: tienen que estar callados, quietos y copiando lo que está en un pizarrón o memorizando libros; es un sistema viejo que le habla a un chico que ya cambió”, sostiene Kerner y agrega que hay que romper con el paradigma de chicos callados que no tienen nada que aportar.

Así, de lo que se trata el proyecto es permitir a los niños expresarse a través de los dibujos. “En las comunidades rurales los chicos viven en condiciones muy duras y observar lo que cuentan desde lo artístico es increíble; a través de los dibujos ellos nos dicen quiénes son y revalorizan su propia historia”, dice Kerner y Clerici agrega que así nacieron los Guardianes de la Cultura, una recopilación de historias recogidas en los distintos viajes, donde los niños plasmaron cuestiones vinculadas a sus raíces y a sus identidades.


‘Cara de qué’, el libro 

“Este libro nació a partir de uno de los talleres que hicimos, de autorretratos. Nosotros hacemos hincapié en que hay muchas formas de dibujar porque cuando nos dibujamos a nosotros mismos se pone de manifiesto esta cuestión de dibujar bien o mal. Entonces les proyectamos vídeos a los chicos para que vieran cómo dibujaban en otros lugares del mundo”, relata Mey Clerici.

A partir de ahí surgió la idea de hacer un cuento que trabajara con las expresiones y las emociones. “Es un libro para chicos pequeños en el que hacemos un recorrido por el mundo de las expresiones. Lo hicimos mientras viajamos por Argentina haciendo los talleres, luego apareció la editorial (Catapulta Editores) que se ofreció a publicarlo y está en librerías desde abril”.

En septiembre, de la mano de Penguin Random, verá la luz Pequeños grandes mundos, la vida en dibujos, un libro que es una suerte de diario de viajes y que recopila materiales de su trabajo con niños en distintas partes del mundo.


Cadena de regalos

A los talleres de expresión artística que estos dos ilustradores llevan por el mundo, se le suma un registro documental fílmico. “En una entrevista que hace Iván, le preguntamos a los chicos cosas como cuáles son sus sueños, qué cambiarían del mundo, qué les da miedo, preguntas que luego repetimos con otros niños de otros lugares del mundo y que vamos mostrando en los talleres.

Tras la primera entrevista, Simón (Buenos Aires) eligió un objeto de su casa para enviar al chico del país siguiente. Y eso se fue repitiendo con los chicos de otros países, que iban hablando sobre ellos y eligiendo un regalo y un dibujo para el próximo niño”, explica Clerici.

Esto permite que los chicos de diferentes partes del mundo se conozcan entre sí: “La cadena surgió a partir de la premisa de sentir que los chicos de distintos lugares del mundo consumen cosas muy parecidas, pero no se conocen entre sí; la idea era conectarlos”, agrega Kerner.

Así, la cadena que vinculó a 23 chicos de 23 países fue subiendo por Latinoamérica, Estados Unidos, Japón, China y terminó en Francia. “La última niña que conformó la cadena es francesa y tras dos años de proyecto, se cerró.  Simón recibió un regalo y un dibujo por parte de la última niña, siendo el último eslabón de un círculo que dio la vuelta al mundo”, finaliza Clerici.


La vuelta al mundo en dibujos  

El jueves 8 de agosto, Ivanke (Iván Kerner) y Mey Clerici contarán la experiencia del proyecto con el que recorrieron 32 países.
El conversatorio tendrá lugar en Aleph Espacio Cultural (Alvear 254) a las 19.
 

 


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