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CóRDOBA / SEGUNDO SEMESTRE RECARGADO
domingo 1 julio, 2018

Evitar una estanflación es la meta en el ‘semestre del hielo’

En medio de los primeros pasos de una recesión, el Gobierno apura con los gobernadores un Acuerdo para el Desarrollo. Preocupa entrar en una estanflación que congele directamente al aparato productivo.

por Norma Lezcano

MIRADA LATERAL. Los economistas Gastón Utrera, José Luis Espert y Javier Milei en el encuentro Forum Pyme, caja de resonancia de los acontecimientos económicos del país. Foto: CEDOC PERFIL
domingo 1 julio, 2018

Mientras el Gobierno analiza usar reservas del Central para evitar que el dólar pase de los $30, lo cierto es que en la economía real hay sectores para los cuales un dólar competitivo debería tener un precio superior a ese.

En efecto, durante el Forum Pyme, organizado por el MPM, el economista Gastón Utrera, de Economic Trends, reveló un estudio realizado a principios de junio en el segmento de industriales metalúrgicos que muestra que entre el tipo de cambio de mercado del momento ($24,95) y el que los empresarios consideran competitivo ($31,28) hay una brecha del 25%.

“Hay una explicación para esto”, dice Utrera. “Cuando uno analiza el tipo de cambio real hoy y compara peso contra dólar en EE.UU. e inflación de ambas economías, ese tipo de cambio está en un nivel equivalente a algunos meses de 2010 y si la comparación se hace con Brasil, es similar a un tipo de cambio real del 2014”.

El punto es: aparentemente, el importante esfuerzo que el BCRA haría invirtiendo reservas para contener el dólar no ayudaría eficientemente a todo el arco productivo en tanto no se consigan resultados concretos sobre la inflación. Según la consultora Economía & Regiones (E&R), los promedios móviles de la inflación general de los últimos tres meses se ubicó en 32,3% y de la núcleo en 33,9%.

Pero, a esta altura de la crisis ¿cómo se consigue anclar los precios? ¿Con tasa, con contracción monetaria, vendiendo reservas? Los ensayos del Gobierno se fueron sucediendo y ahora las herramientas disponibles comienzan a mostrar desgaste en sus efectos.

“Se voló el ancla nominal y no pueden seguir con el sistema de metas de inflación, pero tampoco les arregla el problema el control de agregado monetario porque está cayendo la cantidad de dinero (en circulación), entonces la única forma que queda de recuperar el ancla nominal es vender reservas”, explicó en Forum Pyme, el economista Javier Milei, uno de los pocos economistas que en su momento propuso ir a una política de contracción monetaria.

“Una política monetaria contractiva muy agresiva sentaría las bases para un mejor 2019”, dice el último informe de E&R, que dirige Diego Giacomini. “Pero no sería gratis, implicaría menor nivel de actividad en el corto plazo”, advierte.

En síntesis, el Gobierno de Mauricio Macri enfrenta en este segundo semestre el inicio de la recesión. Según la consultora OJF, del economista Orlando Ferreres, la economía cayó en mayo 2,8%, marcando dos trimestres seguidos de contracción de la actividad; y este escenario no es el más grave. Lo que realmente preocupa es entrar en una profunda estanflación: recesión más inflación, porque ello congela directamente la capacidad de reacción del aparato productivo.

"Estamos en una pelea de 24 horas. Una vez que un programa inconsistente entra en un huracán y está el riesgo de que empiece a volar todo, cuesta pronosticar qué es lo próximo que va a volar, si las chapas, el toldo o la sombrilla. Lo que está claro es que estamos en medio de huracán; esto no se arregla con buena onda, Los mercados de capitales se cerraron para muchos emergentes, y en particular para la Argentina", señaló José Luis Espert, en el Forum Pyme.

Ese escenario, está claro, no ayuda a ganar elecciones. Así las cosas, el Gobierno ¿está confundido en sus decisiones; está haciendo lo que puede o hace lo que puede después de haber perdido un tiempo valioso? Ningún economista se atreve hoy a definir cuál es el siguiente nivel de la crisis y si lo hay, qué alcances tendría.

Nueve mosqueteros al rescate. A medida que el dólar recalentaba las pizarras esta semana, la Casa Rosada agilizaba las llamadas al interior para pedir a los mandatarios provinciales que salieran a ratificar el camino del ajuste fiscal.

Por unas horas quedó atrás el principio de tensión que se había empezado a gestar entre Buenos Aires y Córdoba, por el embate cordobés contra las prebendas que según el gobernador Juan Schiaretti aún recibe ese distrito.

De manera coordinada nueve gobernadores del PJ y el oficialismo salieron a dar su mensaje. "Para superar esta turbulencia es necesario que Argentina garantice el equilibrio fiscal", dijo Schiaretti. Y enfatizó: "Hay consenso entre todas las fuerzas políticas para que alcancemos el equilibrio fiscal, cumpliendo con la reducción del déficit para llegar al 1,3%el año que viene, y se alcance el equilibrio fiscal en el 2020".

Juan Manuel Urtubey, por su lado, reconoció que "es un momento delicado de la Argentina en donde tenemos que ser más prudentes que nunca. Vamos a seguir colaborando, vamos a ayudar al Gobierno para reducir el déficit fiscal", señaló en declaraciones a la prensa.

En dos semanas más, la Rosada comenzará a negociar con cada gobernador la pauta de ajuste que debe ayudar a la meta general (recorte de unos $200.000 millones). Esos encuentros deberían confluir en la firma del Acuerdo Nacional para el Desarrollo. Con este instrumento, el Gobierno espera dar una señal al mercado de que el ajuste no tiene retorno y no se dañará a la economía real.

Para los economistas más críticos de la lentitud con que la política viene enfrentando la necesidad del ajuste, “este acuerdo con los gobernadores no se puede dilatar y menos aún flexibilizar”. ¿Por qué? El esfuerzo presupuestario (en términos de recortes de ingresos) que les implica cumplir con la reforma tributaria apenas si logra bajar los costos de empresas como las metalúrgicas en un 1%, según datos de Economic Trends.

Es muy bajo el esfuerzo de ajuste, productividad y competitividad del aparato estatal que se está haciendo para la gravedad del momento y la necesidad de oxígeno que tienen las empresas.

Meses atrás, en el marco de un almuerzo de Fundación Mediterránea, el gobernador Schiaretti aseguró que la presión impositiva “no puede bajar del 33% o 36%”. “En esa concepción de las políticas de Estado pudieran estar algunos principios del problema”, aseguran por lo bajo algunos economistas.


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