Los meses pasan y la oposición cordobesa todavía no encuentra un liderazgo capaz de unificar a sus principales espacios de cara a las elecciones de 2027. En ese contexto, el presidente de la UCR Córdoba e intendente de Río Tercero, Marcos Ferrer, reconoció que el radicalismo atraviesa un proceso interno marcado por "dificultades, egos e individualidades".
Durante el Almuerzo de Perfil Córdoba, Ferrer evitó anticipar alianzas, aunque dejó en claro la posición del partido: "Aventurar si vamos a estar acá o allá es muy temprano. Creemos que tenemos el mejor candidato y tenemos números que lo afirman", sostuvo.
Sin embargo, el dirigente fue más contundente al describir las dificultades para avanzar en un armado opositor. "Hoy no tenemos nada porque uno de los partidos debe consultar con el Gobierno nacional", afirmó, en referencia a la necesidad de que uno de los potenciales socios valide cualquier acuerdo político con la conducción nacional de La Libertad Avanza.
Según Ferrer, esa dependencia condiciona cualquier negociación provincial. "Hay una invitación a negociar en una mesa donde uno de los partidos, que tiene su anclaje en el Gobierno nacional, debe consultar con Buenos Aires", explicó. A eso sumó que la prioridad política del presidente Javier Milei y su equipo está puesta en la reelección presidencial y "no en lo que pasa en las provincias".
Las declaraciones del titular del radicalismo generaron una inmediata reacción entre otros intendentes radicales presentes. El primero en responder fue el intendente de Arroyito, Gustavo Benedetti, quien sorprendió al expresar su respaldo a una eventual reelección del gobernador Martín Llaryora.
"Hoy, de todas las posibilidades, Martín Llaryora merece ser reelecto. Le tocó bailar con la más fea", sostuvo, en una posición que contrasta con la estrategia que impulsa Ferrer para construir una alternativa opositora.
Otro de los cruces llegó desde Federico Zárate, intendente de Jesús María, quien en marzo dejó la UCR para incorporarse a La Libertad Avanza. El dirigente rechazó que el principal obstáculo sea la relación con la conducción nacional y planteó que antes de discutir candidaturas la oposición debe acordar un proyecto común.
"Primero tenemos que ponernos de acuerdo en las mínimas diferencias para delinear una propuesta y después definir quién la lidera", respondió. Además, defendió la construcción libertaria en Córdoba: "La Libertad Avanza está en plena etapa de construcción en la provincia y no es una franquicia. Córdoba debe adaptar su propio modelo".
Más allá de los matices, los dirigentes coincidieron en que las elecciones de 2027 marcarán un punto de inflexión para el peronismo cordobés después de más de dos décadas de gestión.
En ese sentido, el intendente de Bell Ville, Juan Manuel Moroni, sostuvo que "somos nosotros los únicos que tenemos la experiencia para conducir esta provincia".
Ferrer, por su parte, volvió a ratificar la estrategia del radicalismo: "Nosotros tenemos vocación frentista, pero queremos encabezar ese frente".
El desafío no será menor. Para que ese esquema prospere, el radicalismo deberá convencer a Luis Juez de resignar una eventual candidatura y, al mismo tiempo, lograr que La Libertad Avanza acompañe a un postulante radical. Una negociación compleja que, por ahora, está lejos de comenzar.