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Comercio exterior

Ingreso de cerdo de EE.UU. afectaría a 15 frigoríficos y 3800 productores cordobeses

Abrir la importación a carne de cerdo norteamericana implica el riesgo de que ingrese el virus PRRS, erradicado en nuestro país. Impacto de hasta US$ 1.000 millones.

26-08-2017cerdos
La cría y producción porcina de la provincia puede verse en riesgo por el ingreso de carne norteamericana. | Cedoc

Las economías y productores regionales ya comenzaron a sacar cuentas del impacto que puede generar el poder de lobby político y comercial del presidente norteamericano Donald Trump. Tras un primer capítulo donde los limones tucumanos fueron protagonistas, la visita del vicepresidente Mike Pence preparó el terreno para la negociación bilateral el torno al comercio con carne de cerdo. La intención de EEUU de exportar su carne de cerdo a Argentina está siendo usada como una de las monedas de cambio a la hora de destrabar el ingreso de otros productos argentinos, como la carne vacuna y los propios limones. La negociación en torno al biodiesel es más compleja y va por otros carriles.  

Temor sanitario. Con todo, en el caso puntual de la importación de carne de cerdo, según los productores locales, la resistencia no pasa por el desfasaje comercial (las compras rondarían los US$ 10 millones) sino por un impacto sanitario. Sucede que la carne porcina norteamericana es emisora de la enfermedad PRRS, conocida como “pie azul”. Se trata de un síndrome que no afecta al consumidor, pero sí a los animales alterando sus sistemas reproductivo y respiratorio. 

“Nuestra preocupación es la entrada de carne de Estados Unidos, pero no por lo comercial sino por lo sanitario porque implica un riesgo millonario para el sector y que puede llegar hasta fundir al sector. Creemos que en el primer año puede generar una pérdida del 46%, lo que serían $19.000 millones. En Latinoamérica esa enfermedad está presente en todos los países a excepción de Brasil y nosotros, por eso tenemos que protegernos”, advierte Luis Picat, titular del frigorífico porcino Qualitá, de Colonia Caroya y miembro de la Cámara de Productores Porcinos de Córdoba (Cappcor). 

El tema fue la preocupación excluyente en la reciente edición de Fericerdo, una exposición sectorial organizada por el INTA y que convocó a cientos de productores en la sociedad rural de Marcos Juárez. “Acá no se habla de otra cosa”, reconoció Picat y advirtió que las cámaras empresariales ya comenzaron a tejer redes de diálogo y consultas con las autoridades provinciales y nacionales para atender este affaire.

El impacto en Córdoba. La afectación sanitaria del mercado del cerdo pegaría de lleno en la provincia donde la producción porcina es una actividad regional con fuerte derrame económico y laboral. Se estima que Córdoba concentra entre el 24% y el 26% de la producción porcina del país, emplea a unas 10.000 personas de forma directa (de un total nacional de 41.500), cuenta con unos 15 frigoríficos de importancia y a la vez hay unos 3.800 productores vinculados a la actividad (con cría mayor a 10 cerdas). Desde el sector privado ensayan algunas cuentas en torno al impacto productivo: “Si hoy faenamos 6 millones de cabeza y la enfermedad puede afectar al 10% perdemos 600 mil cabezas, todos los años de forma continua”, señala Picat. 

El presidente de Pormag, Mercado Argentino del Cerdo, Adrián Bongioanni también analizó la situación y el impacto que puede generar en Córdoba esta medida: “El presidente habla de supermercado del mundo y de negociaciones inteligentes. Está  muy bien, pero si nosotros cedemos el ingreso de carne que tiene estándares bajos de calidad y seguridad sanitaria y la ponemos a competir de igual a igual con nuestros productos no me parece una negociación inteligente. No le tenemos miedo a la competencia comercial, pero no tenemos que correr el riesgo que entre una enfermedad como esta”.

En ese sentido el dirigente puso en cuestión el rol que podría asumir SENASA. “SENASA debería ser el ente que controle los estándares sanitarios. El problema es que los antecedentes no son los mejores. El Gobierno se enteró por los diarios que habían ingresado 90 toneladas de carne podrida de JBS, de Brasil, no se enteró por SENASA. Acá están en riesgo muchos puestos de trabajo y muchas inversiones. Vamos a dar una discusión proactiva y ya estamos en contacto con el ministro de Agroindustria Busso y con otras autoridades para conseguir respuestas”, adelantó. 

Un fantasma de pies azules. Un documento de la FAO (La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, mundialmente conocida como FAO) detalla que el síndrome disgenésico y respiratorio porcino (PRRS) es una infección vírica de los cerdos que se transmite fácilmente a través del contacto directo con cerdos susceptibles y por vía vertical a los fetos. El PRRS se considera la enfermedad vírica más importante desde el punto de vista económico de las explotaciones intensivas de cerdos de Europa y América del Norte. Se caracteriza por defectos reproductivos de las cerdas y crisis respiratorias de los lechones y cerdos en crecimiento, lo que unido a su rápido potencial de propagación puede causar significativas pérdidas económicas y productivas. “Argentina tiene un capital comparativo y competitivo importante al no tener la enfermedad.  Esta patología los primeros años produce hasta un 80% de pérdida, una vez estabilizada y con tratamientos y mucha inversión en productos veterinarios se reduce la pérdida a un 10%”, explica Picat.