sábado 10 de diciembre de 2022
CóRDOBA RUMBO A 2023

Juez y De Loredo definen las reglas para conformar las listas

Las encuestas y la elección interna son los métodos más eficaces para buscar las respuestas. La propuesta juecista que dice que el que gana lidera y el que pierde secunda, fue aceptada por De Loredo. ¿La ciudad de Córdoba puede elegir a su intendente en fecha diferenciada?

20-11-2022 00:57

Luis Juez y Rodrigo de Loredo atraviesan el momento más vertiginoso desde que decidieron conformar un tándem dentro de Juntos por el Cambio, que tiene por objetivo excluyente arrebatarle el poder al justicialismo, que el próximo año cumplirá 24 años en el Gobierno de Córdoba.

Quedó atrás el momento de las recorridas conjuntas porque ahora está la instalación y la captación de voluntades. Ambos pretenden gobernar la provincia y se someterán a diferentes tests, cuyos resultados serán revelados una vez que el gobernador Juan Schiaretti difunda el cronograma electoral.

Esto se contrapone con los deseos peronistas, cuyos principales referentes anticipan que el jefe del Centro Cívico está dispuesto a tensar la cuerda todo lo que sea necesario, para obligar a la oposición a revelar sus candidatos.

El senador nacional Juez y el diputado nacional De Loredo saben perfectamente que el orden de la fórmula lo determinarán las encuestas o, como lo dijo un operador del legislador de la UCR, “si la diferencia entre ambos no es clara, habrá que organizar una elección interna para definir todo”.

La semana pasada los presidentes de los partidos que conforman Juntos por el Cambio se reunieron para armar las bases de la selección de la fórmula gubernamental. Allí, el juecismo propuso que el ganador encabece la fórmula y quien resulte derrotado vaya en segundo lugar. Es decir, el triunfador candidato a gobernador y el derrotado candidato a vice. Al comentar esta propuesta, los voceros deloredistas fueron claros: “Nos parece bien”.

En una pausa en medio de su campaña, Juez tampoco esquivó la respuesta a esa pregunta: “Está todo conforme a lo acordado, no tenemos ningún problema. Está todo perfectamente conversado y no hay nada que nos haya sorprendido. Es más, nos parece bien que tengamos dirigentes competitivos”.

Cada uno con su óptica, pero con un común denominador en la base: están de acuerdo en la metodología para seleccionar el orden de la fórmula. Ambos dicen que el que gana encabeza y el otro acompaña. Sin embargo, el sistema político y mediático parece no creerles y pone en duda esta afirmación compartida.

A su vez, el peronismo asusta con el fantasma de la ruptura y pone al radicalismo —o a un sector de esa fuerza— en el rol de verdugo que quiere cortar de cuajo la unidad y que considera una deshonra llevar a Juez en la fórmula.

Pero volviendo a Juntos por el Cambio, hay que decir que tras la reunión de los presidentes de los partidos de la coalición se supo poco y nada de lo que pasó entre esas cuatro paredes, porque hubo algunos pedidos expresos para evitar filtraciones y evitar que referentes políticos y periodistas se enteraran de lo sucedido. “Nadie dice una palabra, ¿está claro?”, dicen que bramó uno de los participantes de esa reunión secreta. Aparentemente, los que estuvieron se comprometieron a no contar una palabra y hasta ahora vienen cumpliendo, mal que nos pese a los cronistas.

Los socios minoritarios, entre ellos el PRO y la Coalición Cívica, creen que el acuerdo es posible y que “seguramente la definición se dará por encuestas”, antes que por una elección interna en la que podrían votar afiliados a los partidos de la alianza y extrapartidarios.

Cronograma enigmático
Mientras tanto, del cronograma electoral no se conocen demasiados datos. El gobernador se lo guarda y para preservar el secreto no le da pistas ni a sus íntimos. Calificadas fuentes del Centro Cívico cuentan que en diciembre podría enviarse al Centro Cívico un proyecto de ley que contenga dos puntos: el primero, una modificación de la ley electoral, para permitir el adelantamiento de las elecciones provinciales, presumiblemente para el 30 de abril. Mientras que el segundo punto, el cambio le permitiría la reelección de intendentes, para lo cual Schiaretti ya avisó a sus legisladores que deben conseguir el respaldo y los votos de “algunos” legisladores de Juntos por el Cambio, especialmente del radicalismo.

Varios intendentes del peronismo amenazan con convocar a votar en fecha diferenciada a la elección provincial, lo que sería una complicación para Martín Llaryora. Un hombre con despacho propio en la sede gubernamental insinuó un contragolpe: “Más que amagar, nuestros intendentes deberían tomar nota porque a Schiaretti le quedarán posiblemente unos ocho meses de gobierno y ejercerá el poder hasta el último día. Ya están avisados”. 

La otra gran incógnita es la fecha de la elección en la ciudad de Córdoba. Llaryora siempre prefirió que en Capital, donde se concentra el 38 por ciento del electorado, se vote junto con la elección del gobernador, aunque Schiaretti se inclinaría por separar los actos electorales. En los últimos días, surgió una novedad sobre este punto: Llaryora respaldaría la propuesta con un condicionante, cual es que entre una elección y otra no pasen más de 35/40 días.

Esto tiene por objetivo central impedir que alguno de los candidatos a gobernador y vice de Juntos por el Cambio, si es derrotado en la general provincial, pueda presentarse en la ciudad de Córdoba.

Los candidatos a intendente son obviamente un capítulo aparte y tampoco aquí hay pistas firmes sobre lo que resolverán las principales alianzas que competirán por el control del Palacio 6 de Julio. Se trata de una pulseada que, en principio, aparece como apasionante y que tendrá obviamente sus propias reglas y su propio ritmo.

Mientras tanto, unos y otros continúan a pleno con sus campañas y el Mundial de Qatar no será ningún freno. Habrá seguramente algunas pausas para ver los partidos de nuestra selección o de los equipos más taquilleros, pero de ninguna manera el país y la provincia entrarán a un estado de receso. Goles son amores.

 

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