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CóRDOBA / En primera persona
domingo 14 abril, 2019

La historia de Edgardo Andrew, el pasajero cordobés del Titanic

Marine Dick contó la historia de su tío abuelo, quien viajaba a bordo del transatlántico británico.

por Ariel Bogdanov

MEMORIA. Edgardo Andrew, el único pasajero cordobés a bordo del Titanic. Foto: Cedoc Perfil

La presencia de Marine Dick, en el evento propuesto por Goulou, sin dudas generará uno de los momentos de mayor expectativa. Dick es sobrina nieta de Edgardo Andrew, el único pasajero cordobés que viajaba en el Titanic, quien no sobrevivió a la tragedia, y contará la historia del joven que en ese momento tenía 17 años.

En diálogo con PERFIL CORDOBA, Dick narró algunos sucesos que llevaron a su tío abuelo a subirse al mítico transatlántico. 

“Es una historia que toca parte de mi familia. Edgardo era hijo de un matrimonio inglés que llegó a Argentina en búsqueda de un mejor pasar y comenzaron a trabajar en una estancia en El Durazno, como administrador de la misma. Esa familia tuvo ocho hijos, y como buena familia inglesa, cuando los chicos llegaban a la adolescencia los mandaban a Inglaterra a perfeccionar el inglés”, reseñó Marine y explicó que una vez instalado en Londres, Edgardo recibe una invitación para la boda de su hermano Alfredo quien se encontraba trabajando en Estados Unidos. “La propuesta venía con un boleto en un famoso barco de la época llamado Oceanic, propiedad de la naviera White Star. En medio de esta invitación, ocurre un suceso muy importante en la vida de Edgardo, ya que una amiga, que algunos dicen que era su novia, viajó desde Buenos Aires hacia Inglaterra con la idea de pasar unos días junto a Edgardo”, agregó.

Sin embargo ambos nunca llegaron a verse porque una huelga de carbón hizo que Edgardo debiera cambiar su pasaje del Oceanic, al Titanic, otro barco gigantesco también perteneciente a la misma compañía, el cual salía unos días antes, motivo que provocó un fuerte enojo del joven que en una carta de dos carillas enviada a su amiga le expresó todo su malestar con una frase tristemente premonitoria: “Figúrese que me embarco en el vapor más grande del mundo, pero en estos momentos decearía (sic) que el Titanic estuviera sumergido en el fondo del Océano”, expresó el joven.

Andrew se instaló en la segunda clase del “transatlántico indestructible”, como lo calificaban los diarios de la época y ya embarcado, decidió enviar postales a algunos de sus amigos más cercanos desde Irlanda.

Según algunos artículos periodísticos, Edgardo pereció al cederle su salvavidas a un niño y luego saltar desde el Titanic.

Más de 90 años después del hundimiento apareció en una de las tantas expediciones, una pequeña valija de mano de Edgardo, la cual guardaba elementos personales.Todos estos datos fueron recopilados por el Enrique Dick, hermano mayor de Marine y reseñados en un libro llamado “Una valija del Titanic”.


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