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Silvia Pérez Ruiz: "Me saqué un peso de encima al contarlo"

La periodista de El Doce en diciembre del año pasado denunció varios casos de acoso. “Se cumple un año de algo que fue una catarsis”, reflexiona.

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NO ES NO. Pérez Ruiz fue una de las pocas comunicadoras cordobesas que se animó a contar situaciones de acoso. | Cedoc Perfil

Hace un año, la periodista de El Doce Silvia Pérez Ruiz manifestó a través de Twitter tres situaciones de acoso que tenía atravesadas desde hace mucho tiempo.

 

Motivada por la movida de las actrices de Hollywood y el ya célebre #MeToo, Pérez Ruiz se animó a hacer públicas situaciones que hoy son parte del paisaje cotidiano a partir de la denuncia de la actriz Thelma Fardin contra Juan Darthés.

Casi en soledad, la periodista se expresó y tuvo que enfrentar una serie de situaciones de descrédito por parte de dos de los señalados y también de apoyo, sobre todo institucional.

“Le pongo el cuerpo porque a mí me ayudó, me saqué un peso de encima al contar mi historia, y es tan real como su derecho a presentar una querella”, le dice a PERFIL CORDOBA.

La querella a la que se refiere es la que le inició el profesor y director de cámaras Roberto Sniezek por calumnias e injurias, similar a lo que hizo Darthés contra Calu Rivero. Sniezek, por los testimonios no solo de Pérez Ruiz, sino también de otras alumnas y exalumnas, fue separado de sus cargos en la Universidad Nacional de Córdoba.

Ahora, de acuerdo al relato de la comunicadora, hubo una primera audiencia de conciliación y no hubo acuerdo, por lo cual es probable que lleguen a juicio.

“Se presentaron todas las pruebas testimoniales, gente a la que yo le había contado la situación, otras mujeres que pasaron por lo mismo. También lo documental, los pronunciamientos de la Facultad de Comunicación, de Cine, de los centros de estudiantes, de Cispren. Tuvimos una primera conciliación y no hubo acuerdo. Estamos a mitad de camino, según mi abogado. Vamos a ver cuándo serán las primeras audiencias”.

—¿Cómo evaluás lo que pasó con vos hace un año a la luz de la denuncia de Thelma Fardin?

—El 20 de diciembre se cumple un año de algo que fue una catarsis, necesitaba comunicarlo. Ahora están entendiendo la necesidad de exteriorizar algo que no te deja desarrollarte. Me identifiqué con las mujeres de Estados Unidos porque leía la noticia todos los días. En su momento creo que no se me entendió, como pasó con Calu Rivero que no se le creyó. En este año que pasó sucedieron muchas cosas. Se fortaleció este colectivo de mujeres, no solo de actrices. Se creó una red de contención muy importante. Incluso la mirada de mi entorno respecto a lo que me pasó fue distinta esta semana. Además, a esta película la viví a menor escala hace un año, porque me llegaron cientos de mensajes de historias de mujeres abusadas o acosadas. Y a su vez, un montón de historias sobre esta persona que me levanta una querella, Roberto Sniezek. Testimonios congruentes a mi relato,porque estos tipos no actúan de forma aislada. Son depredadores.

—A raíz de todo lo que pasó, ¿qué creés que podrías haber hecho distinto?

—Hay conductas inapropiadas que decís hasta qué punto, es tan difícil el límite. Por ejemplo, lo que pasó con el Chaqueño Palavecino con Ivana Freitag, ¿fue un acoso, una conducta inapropiada, fue un chiste, fue una desubicación? Hay grises también. Hoy si me vuelve a pasar algo así, reaccionaría de otra manera. Tenemos muchas herramientas para estar alertas, qué malo puede pasar si contestás o le parás el carro en vivo.

Hoy me animo a hacerlo. Antes no. Hoy no lo dejo pasar, no dejo que me carcoma el alma nueve años. No me arrepiento en absoluto de nada. Cuando las cosas son intempestivas y la sociedad no está preparada para algo así, aún cuando eran secretos a voces, muchos desconfían, no creen e incluso uno piensa que se equivocó. En mi caso siento que no lo hice.

—¿Lo sucedido esta semana te ayudó?

—Creo que sí porque hay una legitimidad social colectiva. Si bien todavía hay dudas, la Justicia, el propio Macri ve las cosas de otra manera. Una pagará el costo, en todo sentido, de la denigración, de la falta de confianza, pero a la vuelta de la esquina, el resultado va a ser siempre positivo. Si bien los hechos del pasado de cada una son muy tristes, el cambio que estamos viviendo te da la fortaleza de tener todo a favor. En definitiva, conduce a educarnos en humanidad, de mirar al otro con respeto, con tolerancia, con empatía. Siento que recién empieza. No sé qué va a pasar. El mensaje para mí no es el odio a los hombres, sino irradiar luz entre nosotras y sentirnos fortalecidas.