jueves 30 de junio de 2022
CóRDOBA SISTEMA EN CRISIS

Los cortes no reflejan causas, sino consecuencias

16-01-2022 00:50

Después de 22 años de gobierno  (NdE: se refiere al PJ), los cordobeses atravesamos cada verano y cada invierno los mismos inconvenientes, año tras año, con cortes de energía eléctrica y cortes de suministro de agua potable en los días de mayor o menor temperatura estival.

Podríamos enumerar en esta oportunidad las miles de razones técnicas por las cuales los cordobeses de toda la provincia padecemos estos “explicables” cortes por parte del gobierno, o reiteradas excusas técnicas y ambientales por las cuales nos fundamentarían las razones de los “cortes programados”, que se empeña la Provincia en publicar, como si fuera parte de un gran plan. Bueno, en realidad sí lo es: es parte del “plan” de dejar a los cordobeses sin luz y sin agua. Excusables razones que llenarían miles de páginas explicándonos las razones de un corte, por la “situación energética internacional”, “nacional” , “provincial”, el mercado eléctrico, las redes, los proveedores, etc. 

Pero a decir verdad, esas serían fáciles e inentendibles respuestas para miles de cordobeses que solo entendemos que hay que pasar el verano, o el invierno, como podamos, esperando los cortes “programados por obras”, versión oficial pero no real, de una provincia que durante 22 años de gestión solo se ocupó de vaciar Epec y de privatizar un servicio esencial como es el agua, sin ningún tipo de control real, ni sancionatorio, siendo condescendiente siempre al pedido de aumento de tarifas mensuales. Entonces, lamentablemente, observamos que más que un problema técnico, más que las causas de los cortes, los cordobeses estamos entendiendo las consecuencias.

Efectivamente, los “cortes programados”, como le gusta decir a Epec o Aguas Cordobesas y al gobierno provincial, no reflejan causas sino más bien las consecuencias de un Estado que se ocupó de llenar de obras la Provincia que, si bien fueron útiles y necesarias, no eran urgentes e indispensables como para abandonar a todos los cordobeses con las obras profundas y urgentes que hoy nos garantizarían el suministro eléctrico y de agua potable, sin cortes en época estival o invernal.

Córdoba exhibe hoy la presión fiscal más alta del país, con las cifras de pobrezas más altas y los impuestos más altos, que hacen de nuestra provincia una de las últimas como opción de radicación de nuevos emprendimientos y de generadora de puestos de trabajo.

Muy por el contrario, con este régimen fiscal la Provincia genera desde hace varios años el éxodo de grandes empresas, medianas y pymes, que prefieren mudarse unos kilómetros a otra provincia con servicios más benévolos para sus producciones y regímenes fiscales de verdadera promoción industrial.

No es el corte de energía lo que exacerba a los cordobeses, cuando el mismo es para un mayor y mejor servicio: es el corte por la incapacidad y la ineficiencia de una gestión que no realizó las inversiones necesarias durante todos estos años y que dilapida los recursos provinciales solo en sostener una deuda internacional de créditos en dólares, que esta gestión tomó a pesar de las recomendaciones y objeciones que recibió desde la oposición y hasta desde su propio Gobierno nacional, que le llamó la atención por esta conducta peligrosa que compromete el presupuesto no solo de una provincia, sino también afecta directamente la economía de toda la Nación.

El incumplimiento de la Provincia en realizar las inspecciones a la empresa Aguas Cordobesas y aplicar el marco sancionatorio, también colaboran para que los cordobeses tengamos que padecer la falta de “agua potable” (si se quiere para no entrar en detalle sobre la calidad del agua que tomamos en la capital los cordobeses), debido a la vista gorda que la Provincia hace sobre la misma, dado que todavía la prestataria no ha cumplimentado la totalidad de las exigencias previstas en los pliegos de su adjudicación.

En definitiva, y a modo de conclusión, el vaciamiento de Epec por parte de este gobierno provincial y el desprendimiento desinteresado y descontrolado del servicio de agua potable, reflejan de manera cruda y real cuál es la verdadera gestión que se muestra desde hace 22 años en la provincia, ganando elecciones con un buen maquillaje y megaobras que los cordobeses pagaremos por varios años en dólares a cifras impensables, jugando con las necesidades de un 50% de la población que se encuentra en estado de pobreza e indigencia, con minicréditos, ayudas sociales, bolsones, préstamos fugaces, todos recibidos a horas de una elección provincial, que les garantizó durante todos estos años el triunfo de manera espuria. Las consecuencias son gravísimas para Córdoba en lo sanitario principalmente, además de ostentar el mayor índice de contagiados por Covid, el gobernador no puede garantizar a muchos cordobeses que están en situación de aislamiento las condiciones mínimas sanitarias para transitar los días de cuarentena.

También hay consecuencias gravísimas para todas las actividades comerciales, productivas y de servicios, que ven mermadas sus operaciones debido a la paralización económica y las pérdidas que genera la falta de energía eléctrica y agua en muchos sectores comerciales.

Córdoba, sin embargo, alberga una nueva esperanza que comenzó a gestarse en el 2021, se acrecentará en el 2022 y generará el cambio que todos juntos vamos a proyectar en el 2023: no bajaremos los brazos, luchando por una Córdoba más equitativa, más sensible, y más comprensible, que ayude a mejorar la calidad de vida de todos los cordobeses para que construyamos un mejor futuro para todos.

Miguel O. Nicolás es secretario del Comité Provincia de la UCR

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