Perfil
CóRDOBA
UN CAPITÁN DISTINTO

Lucas Zelarayán, el futbolista que invita a filosofar

Con el auge de la influencia del pensador Edgar Morin en los entrenadores del fútbol moderno, analizamos las virtudes del crack del ‘Pirata’ y por qué su juego es tan relevante en el equipo de Ricardo Zielinski. El ‘Chino’ es el mejor jugador de equipo y al mismo tiempo es el mejor jugador del plantel.

Lucas Zelarayan
UN CRACK MODERNO. Zelarayán combina potrero, técnica, estética, estrategia, lectura de juego. Un jugador completo. | Prensa Belgrano

“Desde la tribuna quizá crean que, con semejante alfombra, es imposible errar un gol y mucho menos errar un pase”, escribía Mario Benedetti en el inicio del cuento El césped. Todo fanático futbolero que asiste a los partidos tiene esa sensación que grafica el escritor uruguayo. Es que el fútbol parece un juego sencillo y más cuando la pelota la tiene alguien como Lucas Zelarayán. Un pase, un control, una definición. Pero esa mirada “social” desde la tribuna o el sillón del hogar se desarma cuando la pelota empieza a rodar en serio. Sí, por más que la tenga el ‘10’ de Belgrano.

Para muchos de los entrenadores más influyentes del mundo, el fútbol es un sistema vivo, cambiante, impredecible. Un partido es cambiante, tiene momentos, aparecen distintas estructuras en pocos minutos. Un equipo y su identidad de juego también es un sistema viviente. Así lo entienden los técnicos modernos, que entrenan esa trama donde el orden y el caos conviven en tensión permanente.

En ese territorio conceptual aparece la figura del filósofo francés Edgar Morin, quien entiende la sociedad como una expresión compleja donde “el arte y la suerte se combaten y se combinan”. Vale destacar que Morin es el filósofo de 104 años que cautivó a César Menotti, Pep Guardiola, José Mourinho, Paco Seirul-lo, Leonardo Jardim, Vítor Frade y Matías Manna, entre otros. Y es justamente desde esa perspectiva donde se puede comprender con mayor profundidad el impacto del ‘Chino’ Zelarayán en el ‘Pirata’.

¿Por qué? Zelarayán no es sólo el capitán en el equipo que conduce Ricardo Zielinski. No es únicamente el jugador más determinante en el último tercio: en el actual Torneo Apertura lleva 4 goles —golazos todos— y una asistencia. Aparece principalmente como mediocentro ofensivo, pero en diversos momentos del partido se lo ve como extremo izquierdo o extremo derecho. Por ende, ante todo, es el punto de conexión entre lo individual y lo colectivo. En él conviven dos dimensiones que Morin considera inseparables: la identidad propia y la pertenencia al sistema. Porque el ‘10’ de Belgrano no juega para sí mismo, pero tampoco se diluye en la estructura. Encuentra el equilibrio.

Córdoba y su fe en el número bendito: el 10

Caso de estudio.

El 'Chino' se adapta a la incertidumbre. El juego tiene un alto índice de incertidumbre y el crack de barrio Residencial Oeste, que tiene potrero en sus pies, sabe de qué se trata. Porque es el mejor jugador de equipo (hace jugar a todos) y al mismo tiempo es el mejor jugador del plantel. Por eso, juega siempre bien por más que, a veces, el equipo no lo ayude. Porque, además, Zelarayán hace atacar mejor al equipo y, como si fuera poco, lo hace defender mejor.

Desde aquel debut ante Rosario Central por Copa Argentina el 25 de abril de 2012, en San Juan, donde jugó 20 minutos, se vio que había un futbolista con competencias diferentes a los demás. Ha pasado el tiempo, su evolución como profesional fue más que considerable. Y supo ser el sujeto capaz de relacionarse con ese “ser vivo” de un equipo.

Por eso, en el equipo como del ‘Ruso’, Zelarayán funciona como eje organizador del caos. Recibe cuando el equipo necesita pausa, acelera cuando el contexto lo exige y aparece en la finalización como una consecuencia natural de su lectura del juego. No se trata sólo de generar juego o de cerrarlo: se trata de entender cuándo hacer cada cosa. Ese es el gran diferencial de Zelarayán en el fútbol argentino.

Morin plantea que los sistemas vivos (y repetimos este concepto: un equipo de fútbol lo es) se desarrollan en la interacción constante entre orden y desorden. Los entrenadores modernos lo traducen en una idea concreta: provocar el caos para luego organizarlo. “Del caos surge la organización”, exponen. Y ahí es donde el Chino encaja de manera perfecta. Porque su fútbol tiene algo de imprevisible, de potrero, de genialidad espontánea que rompe cualquier libreto. Pero al mismo tiempo, esa rebeldía está al servicio del equipo.

Zelarayán es un híbrido. Un futbolista que sintetiza el rigor del profesional moderno con la sensibilidad del jugador de barrio. Puede interpretar estructuras tácticas complejas, pero también gambetear en una baldosa. Puede ser pausa o vértigo. Puede ser orden o ruptura. En esa dualidad es donde se vuelve indispensable.

No es casualidad que todo el tiempo, haya rumores de que River, Boca y Racing quieran llevárselo. A su entorno le ha dicho que se queden tranquilos, él volvió para jugar en Belgrano y tiene un sueño grande con la casaca Celeste. El Gigante de Alberdi es su casa.

Leandro Córdoba, el distinto que llegó de Devoto a Racing

Adaptación.

“El principio de precaución sólo tiene sentido si va asociado al principio de riesgo”, dice Morin. Zelarayán juega con esa lógica. Y qué bueno que eso suceda. Por eso en la tribuna y en el sillón del hogar se celebran las jugadas de Zelarayán. Porque arriesga, intenta, se equivoca; porque su influencia no se mide sólo en estadísticas, sino en cómo modifica el comportamiento del equipo y del rival. Pero siempre bajo un plan de juego.

El ‘Chino’ aprendió que en el fútbol profesional responder al plan de juego es vital para que sus cualidades se potencien. No es casualidad, entonces, que Zelarayán se destaque con diversos estilos de entrenadores. Tuvo en su carrera profesional a Ricardo Zielinski, Norberto Fernández, Ricardo ‘Tuca’ Ferreti (“mucho de lo que yo aprendí tiene que ver con Ferreti. Me enseñó mucho de fútbol, de entender las posiciones. De cuándo ir adelante y cuando no”, supo contar el ‘Chino’), Caleb Porter (“Zelarayán es un jugador increíblemente especial”, dijo alguna vez el entrenador norteamericano), Joaquín Caparrós, Yeghishe Melikyan, entre otros, y siempre jugó ocupando roles determinantes.

N°0001: Sofía Valencio inauguró una nueva era en el fútbol cordobés

En la actualidad, en este Belgrano que se encuentra en los puestos de vanguardia de la Zona B del Torneo Apertura de la Liga Profesional, Zelarayán aparece como faro, ya que a través de él, el equipo respira, se adapta, se transforma, no es rígido, no es previsible. Es un organismo en movimiento constante. Y en ese entramado, el capitán no es una pieza más: es el jugador que entiende el todo sin dejar de ser él mismo.

Seguimos con Morin. Él decía que el fútbol es “una poesía colectiva”. Y vaya que Zelarayán, con su talento y su lectura, escribe algunos de los versos más sentidos de este equipo de barrio Alberdi.

Chino Zelarayan