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CóRDOBA
MUESTRA ANTOLÓGICA EN EL BUEN PASTOR

Natalia Mónaco: la fotografía como un cuerpo vivo que se resiste a la quietud

Desde mañana lunes 8 de junio la fotogalería del Paseo del Buen Pastor albergará "Solo un instante", un recorrido íntimo y experimental por casi tres décadas de producción de la artista cordobesa.

Natalia Mónaco en el Buen Pastor
En exposición. “Ensayos sobre la impermanencia”, “Estados perceptivos I”, “Teorías sobre el capitalismo” y “Territorio híbrido” son algunas de las series en exposición. | Cedoc Perfil

Hay imágenes que nacen para ser archivo y otras que exigen ser campo de batalla. En la producción de la artista cordobesa Natalia Mónaco, la fotografía jamás fue un punto de llegada, sino un preámbulo; un disparo inicial que, lejos de congelar el tiempo, desata una deriva material indomable.

A partir del próximo lunes, la Fotogalería del Paseo del Buen Pastor se transformará en el escenario de "Solo un instante", una muestra antológica que repasa su bitácora creativa desde 1998 hasta la actualidad.

La exhibición, curada por la investigadora Patricia Rizzo, no es una retrospectiva lineal y previsible. Por el contrario, se planta en el espacio público como una invitación a espiar un laboratorio alquímico donde lo analógico y lo digital se hibridan sin pedir permiso.

El laboratorio de la imagen expandida

A lo largo de su itinerario, Mónaco ha hecho del desplazamiento de la fotografía tradicional su marca de agua.

Su obra no se conforma con el marco ni con el papel fotográfico estándar. En lugar de ello, la artista fuerza los límites del medio técnico imprimiendo sobre textiles, lonas, acrílicos, PET y bobinas de papel industrial.

Esta obsesión por la materialidad transforma la experiencia de contemplación en algo profundamente táctil y tridimensional.

El Cuenco: tres décadas habitando la metáfora de lo posible

En consecuencia, el espectador no se encuentra frente a un registro fiel de la realidad, sino ante una "imagen expandida" que dialoga fluidamente con los procedimientos de la pintura.

Cada pieza se convierte así en un territorio permeable al ensayo, al error deliberado y a la intervención física con agua, tintas y transferencias.

Capas de tiempo, color y memoria

Uno de los ejes conceptuales de la muestra es la construcción por capas. A través de veladuras, transparencias y superposiciones, Mónaco genera una tensión poética entre lo que se exhibe y lo que se repliega.

En esa misma línea, el uso vibrante del color y la distorsión geométrica funcionan como herramientas abstractas —herederas directas del expresionismo— para traducir un registro afectivo y onírico.

Por este motivo, los paisajes y los retratos de personas clave en su biografía afectiva pierden su nitidez original para transformarse en recuerdos difusos, en sintonía con una sensibilidad fuertemente melancólica. Así, la imagen es en sus manos una forma en tránsito que se resiste a cerrarse.

Una trayectoria transgresora

Nacida en Córdoba en 1977, Mónaco es una creadora todoterreno que complementa su pulsión artística con una espalda en la gestión cultural independiente, habiendo trabajado en espacios como Paseo de Ángel y Espacio Rojo.

Su obra, que ya ha caminado por salas de Londres, Nueva York, Madrid y Marruecos, desembarca ahora en su tierra natal.

La exposición abre sus puertas este lunes a las 19 en el corazón de Nueva Córdoba, y la propuesta permanecerá abierta al público durante todo el invierno, hasta el domingo 23 de agosto de 2026.