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"Queríamos cambiarle la vida a alguien": la pareja que adoptó a Thiago, el adolescente que emocionó a una jueza

El video del momento en que un adolescente de 15 años acepta a su nueva familia frente a una jueza que no pudo contener las lágrimas se viralizó en todo el país. Sus padres adoptivos cuentan que no buscaban llenar ningún vacío propio, sino dar una familia a quien más lo necesitaba.

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Thiago ahora tendrá su familia en San Luis. | CEDOC

El lunes pasado, en el Juzgado de Familia N°1 de la ciudad de San Luis, la jueza Natalia Giunta hizo una pausa antes de formular la pregunta que definiría el futuro de Thiago. Su voz se quebraba. Cuando finalmente pudo articular las palabras -"¿Aceptás a Gabriela y a José como papás?"- el adolescente de 15 años respondió sin titubear y con una sonrisa: "Obvio que sí". La sala entera se quebró. El video del momento se propagó por las redes sociales en pocas horas y llegó a todo el país.

Detrás de esa escena hay una historia que Gabriela Castro y José Hernández, pastores de la iglesia Cristo Manantial de Vida en San Luis, contaron en el programa Punto y Aparte de Punto a Punto Radio 90.7. No es una historia de carencia, sino de elección.

Una decisión que venía de lejos

Gabriela y José tienen tres hijos. Uno ya casado, quien les dio un nieto. Una hija en Buenos Aires. Uno de 16 años que convive con ellos. No tenían, según sus propias palabras, ningún vacío que llenar. "La sociedad solo concibe la adopción como una respuesta a padres que no pueden tener hijos", reflexionó José durante la entrevista. "Nosotros no teníamos ningún vacío. Lo que sentíamos era que teníamos recursos y la capacidad de dar respuesta a la necesidad de otra persona".

Esa convicción la habían conversado desde jóvenes. Primero se anotaron como familia de acogida en San Luis y cuidaron a una niña de 2 años. Pero querían ir más lejos: dar seguridad permanente, una familia para toda la vida.

Cuando el Registro Público de Adoptantes de San Luis realizó una convocatoria pública provincial, la pareja se presentó. El llamado describía a un adolescente al que le gustaba el vóley y la música. Tenía 14 años en ese momento. Era Thiago.

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El proceso: tres meses, sin fotos

Contra el prejuicio extendido de que los trámites de adopción son un laberinto burocrático, Gabriela fue contundente: "No es nada engorroso. Son cosas que tenemos todos en la casa". El proceso duró aproximadamente tres meses e incluyó entrevistas con psicólogos y asistentes sociales, visitas al hogar familiar y encuentros con los hijos de la pareja.

Durante ese período, el sistema cuida deliberadamente que los adoptantes no generen un vínculo prematuro con el niño. "No te muestran fotos porque cuidan de que no empieces a generar una unidad emocional y después te dañe", explicó Gabriela. "Es totalmente sano".

Solo cuando los profesionales determinaron que eran la familia adecuada -entre varias que se presentaron- llegó el primer contacto con Thiago. Luego de esa instancia de conocerse mutuamente, recibieron la guardia provisoria. Una vez construido y consolidado el vínculo afectivo, se avanzó hacia la adopción definitiva.

"Es como el nacimiento mismo"

José describió el proceso de enamorarse de un hijo sin haberlo engendrado con una imagen precisa: "Fue vivir la paternidad como padres primerizos. Enfrentás un montón de temores, pero los enfrentás, y hay recursos para hacerlo".

Gabriela lo equiparó a algo más visceral: "Lo viví como teniendo un hijo propio. Estos nervios que tenés, esto de pensar en él, en cuidarlo, en amarlo... se da naturalmente. Es como dar a luz. Es la misma sensación".

Sus propios hijos, consultados desde el primer momento, tuvieron sus dudas iniciales. Las charlas con psicólogas y asistentes sociales los ayudaron a procesar la llegada de un hermano adolescente. "Ver cómo nuestros hijos también abrazaron este proyecto de vida, cómo lo recibieron, ha sido para nosotros un orgullo", dijo José.

Por qué un adolescente

La elección de adoptar a un adolescente no fue azarosa. Responde a una realidad que la pareja conoce y que los interpela. "Tenemos un montón de adolescentes que hoy están en hogares o familias de acogida, y solo se espera que cumplan 17 años para quedarse sin familia", advirtió Gabriela. "El adolescente cumple los 18 y, si nadie lo adoptó, no tendrá familia. Esa es la verdad de la que tenemos que hablar".

Thiago soñaba con tener una familia. "Ha hecho de todo para relacionarse con nosotros también. Ha puesto su parte increíblemente", describió Gabriela. Y agregó: "Es juguetón, muy cariñoso. Viene y te dice: '¿Me podés abrazar?' Y se queda así, quietito".

Gabriela resumió el momento de la firma con una frase que condensa todo: "Para todos parecía casi imposible y esta instancia fue muy emocionante, nadie podía hablar. Era un momento donde solamente Thiago esperaba firmar, nada más".. ñm,b vfcfxg

Una familia que se expande

La historia tiene otro capítulo que la pareja cuida con especial atención: los vínculos de Thiago con sus hermanos biológicos, adoptados por otras familias. Gabriela fue directa: "Las dos familias nos vemos, ellos pasan mucho tiempo juntos y seguiremos así porque ellos serán familia también para toda la vida".

Al finalizar la entrevista, José invitó a "considerar esta posibilidad y cubrir esa necesidad de ser familia que tantos niños y adolescentes tienen". La convocatoria resonó más allá de San Luis. El video de Thiago diciendo "obvio que sí" ya lo vio todo el país. La pregunta que queda abierta es cuántas familias están en condiciones de dar la misma respuesta.