4th de March de 2021
CóRDOBA Salud
19-04-2020 00:47

Roberto Chuit: “Las autoridades no deben enamorarse de la cuarentena”

El médico cordobés, director del Instituto Argentino de Investigaciones Epidemiológicas, analiza la situación sanitaria del país y adelanta cuándo podría levantarse el aislamiento social obligatorio.

19-04-2020 00:47

El currículum del médico cordobés Roberto Chuit impresiona. Son varias páginas que detallan su extensa formación que comenzó en la Facultad de Medicina de la UNC y se amplió en instituciones del mundo entero, entre ellas la Universidad de Yale. Laureado por sus trabajos de investigación en epidemiología, Chuit fue asesor de la Organización Mundial de la Salud y en Córdoba registra un paso por la función pública, donde fue ministro de Salud de 2001 a 2007, bajo la gestión de José Manuel de la Sota.

Actualmente es Director del Instituto de Investigaciones Epidemiológicas de Argentina y por su labor fue elogiado públicamente por el presidente Alberto Fernández en el marco de la pandemia de Covid19.

En un alto de su intensa agenda diaria, Chuit atendió a PERFIL CORDOBA y analizó el complejo escenario que vive el país en materia de salud y cómo cree que serán los próximos meses.

-Fue ministro de Salud, concejal y candidato a intendente de Córdoba. ¿La política le sigue resultando atractiva?

- Desde la epidemiología tenemos un contacto permanente con la política. Pero el problema de la epidemiología es que le lleva malas noticias a la política por lo cual mientras no se nos necesita mucho nos quieren tener lejos y cuando nos necesitan nos llaman, pero después tratan de orearnos. No es fácil decirle a alguien que hay que aumentar los recursos porque está muriendo gente, o porque apareció el sarampión. Los técnicos si bien podemos hacer actividades en la política, en realidad somos rara avis en estos procesos. La política no es mi pasión, mi pasión es la medicina.

-¿En el caso de este nuevo coronavirus cree que los funcionarios nacionales escucharon a los epidemiólogos?

- Se los escucha más a los infectólogos que a los epidemiólogos. Lo que uno viene observando es que el virus de Covid 19 es que es explosivo cuando no se hacen las medidas de acción adecuada. Esto quiere decir que tiene una explosión exponencial. La enfermedad va duplicando los números de infectados cada dos o tres días, si no se hace nada. En Brasil la circulación comenzó más temprano. En Argentina lo que se empezó a observar desde el primer caso que fue el tres de marzo, de un viajero que venía de realizar actividades en Milán, Italia. A partir de allí comienzan las intervenciones, al día 13 de marzo, Argentina tenía diagnosticado 80 o 90 casos y habían fallecido dos personas. Un infectólogo puede decir que no son muchos casos y no se justifican medidas extremas. Nosotros planteamos que mientras antes se tomen las medidas, esta situación iba a poder ser controlada con el menor costo. Si no se tomaban medidas se iba a llegar a la misma circunstancia que sucedió en Italia, España o en Chile. A partir de eso consideramos que era necesario definir estas medidas y se estableció la cuarentena el 20 de marzo. Esto produjo que la curva comenzara a disminuir su crecimiento exponencial. En vez de duplicarse el número de infectados cada dos días, en la actualidad se duplica cada ocho o nueve días. Al haber menor número de personas infectadas, hay menos personas graves por el virus y se disminuye la mortalidad. Hoy tenemos unos 120 muertos en total que es un número que Brasil registra en un sólo día.

-¿El epidemiólogo piensa en las consecuencias económicas a la hora de sugerir acciones a los funcionarios?

- En epidemiología siempre nos planteamos que toda acción siempre tiene una reacción, positiva o negativa. Lo que se busca es que las reacciones sean mayormente positivas. La economía se tiene en cuenta. Por eso tratamos de establecer medidas que permitan estar mejor en el futuro, ese futuro puede ser cercano o lejano. A nosotros nos dicen: “Se ha planchado la economía, se ha cerrrado la economía, hay sufrimiento”. Es cierto pero también es cierto que cuando en el país tengamos los reactivos necesarios, tengamos una terapéutica, la situación va a ser distinta. El tiempo que se va ganando, es tiempo que se emplea en el conocimiento de la enfermedad o desarrollo de mejores estrategias. En Brasil están algunas ciudades ahora entrando en cuarentena, pero con una cantidad de sufrimiento de gente tremendo o una larga agonía. ¿Hasta donde uno va a esperar para establecer las medidas? Nosotros llevamos 30 días de cuarentena, en Italia o España llevan más porque venían sufriendo este proceso. Sí analizamos la economía y sí tenemos en cuenta las consecuencias, por eso planteamos que no nos tenemos que enamorar de la cuarentena. Tenemos que utilizarla por un tiempo determinado para lograr los efectos que se desean. Suelo remarcar que sin salud no hay economía y sin economía no podemos avanzar en salud. No es una disyuntiva.

-En la temporada de invierno, las terapias hospitalarias en todo el país suelen colapsar. ¿No es un riesgo abrir la cuarentena en estos meses?

- Lo que usted me dice es el diario de ayer. Es lo que nos ha sucedido en el pasado. Muchas de las intervenciones que se están haciendo están modificando el futuro. Argentina por este proceso va a tener una tasa de vacunación como nunca se consiguió. Va a terminar superando ampliamente lo que son las vacunaciones en la historia. Eso va a producir que menos gente tenga situaciones graves por la influenza. Si a eso le sumamos que en todas las provincias se ha establecido el distanciamiento físico. Eso va a impactar en el coronavirus, pero también va a impactar en la influenza. Lo mismo con el tapabocas, eso no sólo afecta en el caso del coronavirus. Muchas de las intervenciones que hacemos van a impactar en otras enfermedades. Los niños se contagian de estas patologías en el colegio y no están yendo. Los epidemiólogos tenemos que mirar el pasado y tomar acciones que modifiquen el futuro. Que como sociedad hagamos este tipo de acciones, como lavarse las manos asiduamente, el distanciamiento social, usar alcohol en gel, tapabocas, sin dudas va a influir en otras enfermedades.

-¿La cuarentena hasta cuando puede durar? ¿Qué sugieren ustedes?

- Tenemos que estar todos muy atentos como sociedad. Hay cosas que puede hacer el estado. Estamos haciendo aprendizajes importantísimos y esto se ve en la calle. Si el 28 de febrero yo planteaba que uno debía estar a uno o dos metros de otra persona para entrar al supermercado, me hubieran tratado de loco. Lo mismo con el uso de los barbijos comunitarios, y hoy lo estamos haciendo como sociedad. Estas cosas tienen su impacto, entonces si cumplimos las premisas básicas y si le sumo que en caso de que mi estado de salud no es el mejor, me aislo, hablo con el profesional por teléfono y no voy a una clínica a toserle a todo el mundo, todos nos vamos a mejorar. Además hay que cuidar al profesional de la salud. Si todo eso se cumple, esta cuarentena de alguna manera puede ir abriéndose por áreas geográficas y ramos de trabajo. Hay áreas donde el virus no circula y no hay relacionamiento poblacional. Esas áreas podrían desarrollar su tarea de manera normal, pero con normas establecidas como lavado de manos y uso de tapabocas. También sabemos que hay pícaros y tenemos que aceptar que esta cuarentena pueda volver a implementarse.

En ciudad de Córdoba, esperaría un poco. Algunas ciudades del interior que ha habido un caso hace 20 días y no se están teniendo casos nuevos ni sospechosos, pueden comenzar a realizar sus tareas con precaución. Creemos que se puede hacer sectorizado, con el sistema de salud consciente y en alerta. Si todos funcionamos conscientemente, se puede levantar. Tengo confianza en la sociedad y creo que en estos 40 días hemos aprendido cosas nuevas y hemos aprendido a trabajar responsablemente. Hubo dificultades como la situación de los jubilados, pero también creo que aprendimos.

-¿En esta etapa, el sistema de salud también creció?

- Se ha fortalecido en la atención de pacientes graves. El recurso humano fue aprendiendo más también. Siempre hay ajustes que hacer, pero el sistema de salud público – privado en otras circunstancias, respondió. Tenemos la memoria de lo que pasó en Córdoba en la crisis del 2001 – 2002 cuando el sistema de salud respondió. En plena crisis, Córdoba logró bajar la mortalidad infantil.

Cuando uno está gobernando y hablamos de muertos hay que entender que cada fallecido es una tragedia y un enfermo es una catástrofe. Es una tragedia porque tal vez se pudo haber evitado y creo que hasta el momento hemos evitado muchísimo sufrimiento. Las intervenciones que se están haciendo, y aunque nos enojemos con algunas administraciones, son para buscar el beneficio de todos, para que todos estemos un poquito mejor, aunque creamos que estamos peor porque no podemos interactuar, ni salir y muchos abuelos no pueden ver a sus nietos. Es un momento de sufrimiento pero nosotros vamos a poder vencerlo, al igual que hicimos en el pasado como humanidad.

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