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CóRDOBA
Rumbo a 2023

Si Schiaretti no es candidato, Oscar González trabajará para que Larreta sea presidente

El titular provisional de la Legislatura no cree que el gobernador finalmente integre una fórmula presidencial, por lo que está dispuesto a apoyar al jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires. El argumento del legislador es que ya no tolera más el proyecto del kirchnerismo, aunque otras voces del peronismo sostienen que la interna de la vieja guardia peronista con los renovadores sería parte de esta decisión. Voceros de De Loredo no descartan que el diputado y el senador Juez puedan ser candidatos a gobernador y vice en un orden a definir.

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González les confió a colaboradores inmediatos que si Schiaretti no es candidato en 2023, trabajará “para que Horacio Rodríguez Larreta sea presidente”. | CEDOC PERFIL

Las imágenes personales de Juan Schiaretti y Martín Llaryora son casi óptimas. El gobernador tiene aproximadamente un 70% de aprobación y el intendente de Córdoba cerca del 60%. Sin embargo, el horizonte electoral les marca problemas de envergadura provocados por diferentes errores y falencias en sus gestiones.

A la provincia se le reprochan los recurrentes problemas en seguridad y en salud (con los escándalos policiales y la tragedia del Neonatal a la cabeza). Y en el municipio todavía resuenan los furiosos comentarios de la oposición por la sospechada contratación de Ulises Bueno, más lo que costaron actividades deportivas de distinta naturaleza y hasta la propia remodelación del despacho del intendente.

Eso equipara las cargas y hace que la carrera oficialismo-oposición tenga un final de bandera verde.

Sin embargo, la llamada ‘maldición del tercer mandato’, parece golpear las puertas del despacho mayor de El Panal. Estos errores y conflictos en la provincia, llevan a algunos dirigentes llaryoristas a decir, sin ponerse colorados, que “antes la provincia era la que empujaba a la Municipalidad de Córdoba, pero ahora es el municipio el que empuja y tira para arriba a la provincia”. Dicho con nombre y apellido, ese concepto desataría una batahola interna de envergadura en el PJ.

Aunque con el argumento que asegura que no tolera al proyecto nacional del Frente de Todos, el titular provisional de la Legislatura, Oscar González, le confió a colaboradores inmediatos que si Schiaretti no es candidato en 2023, trabajará “para que Horacio Rodríguez Larreta sea presidente”.

De concretarse esta amenaza, se trataría de una baja de peso, puesto que González es uno de los dirigentes históricos del delasotismo que se sumó al schiarettismo y cumplió roles preponderantes en el Poder Ejecutivo y en el Poder Legislativo.

Los voceros del legislador de Villa Dolores dicen que el motivo central de la decisión es que “no aguanta más” al Frente de Todos, especialmente a Máximo Kirchner. Sin embargo, veteranos caminantes de la Legislatura piensan que la interna peronista y el avance “de los lugartenientes del intendente de Córdoba” también tienen que ver con la decisión. ¿La pelea generacional está en marcha?

“Oscar cree que finalmente el ‘Gringo’ no va a ser candidato, por lo que espera dedicar toda su energía para que el jefe de Gobierno porteño sea presidente”, confió otro allegado al legislador.

El juego de los cuatro cuartos. Schiaretti continúa sus diálogos casi permanentes con el diputado nacional radical Facundo Manes y también con el propio Rodríguez Larreta.

De acuerdo a lo manifestado por referentes del neurocientífico y también del cacique del PRO, Schiaretti piensa en un país de “cuatro cuartos”.

¿Qué significa esto? La explicación la dio un experimentado hombre del peronismo que también escuchó la argumentación del gobernador: “La elección de 2023 se dividirá en cuatro partes: kirchnerismo, Juntos por el Cambio, Milei y nosotros. A la segunda vuelta irán el kirchnerismo y uno de los otros tres. Cualquiera de esos otros tres que llegue derrotará a Cristina y será el nuevo presidente porque hará que se una toda la oposición”, detalló la fuente.

El plan de Schiaretti es ser el número dos de una fórmula encabezada presuntamente por Manes, “porque él ya está instalado y eso es una ventaja muy importante”, razonaba una voz del equipo del cordobés.

Consideraba que, para esto, Manes debe romper con Juntos por el Cambio e intentar esta nueva aventura. Un dirigente radical cordobés amigo de Manes contó que “hace un año y medio” que Schiaretti y el diputado nacional vienen trabajando este proyecto.

El caudillo peronista reitera cada vez que puede que “de la grieta se sale por arriba” y su propuesta tiene que ver con eso. En el Centro Cívico piensan que Rodríguez Larreta puede formar parte de este nuevo colectivo con una función preponderante, pero en el fondo no creen que el hombre del PRO esté dispuesto a romper definitivamente con Juntos por el Cambio.

El binomio no se decide
En Córdoba, la oposición a Schiaretti está clara y no tiene mayores riesgos a la vista. Son Luis Juez y Rodrigo De Loredo o viceversa. Los dos siguen y seguirán deshojando la margarita, ya que parecen no tener apuro, lo cual inquieta al peronismo.

De Loredo se revitalizó luego del acto realizado en la Ciudad Universitaria que contó con la presencia de numerosos e importantes dirigentes nacionales del radicalismo. A esa convocatoria, el propio Juez la definió como “un actazo”, con lo cual quiso mostrar que juegan en el mismo equipo.

Juez dice que será candidato a gobernador y desde hace un tiempo De Loredo da a entender que también él puede inscribir su nombre en el número 1 de la fórmula provincial. 

No se sabe muy bien cómo solucionarán este dilema, aunque a los dos protagonistas se los ve muy tranquilos. 

En los últimos días, cerca de la conducción de la UCR y del propio De Loredo no descartaron ni mucho menos que los candidatos a gobernador y vice sean Juez y De Loredo o De Loredo y Juez. “Eso sí sería una complicación para nosotros”, se sinceraron dos referentes justicialistas entusiasmados con la candidatura de Llaryora.

No se escuchó a ningún juecista opinar sobre el punto, pero está claro que una solución de esta naturaleza abre el camino a Mario Negri y Ramón Mestre. Es que el diputado nacional impulsa a su hijo Juan Hipólito como candidato a intendente de Capital, mientras que el exjefe municipal de Córdoba hace lo propio, pero con su hermano Diego. 

Como para que finalmente todo quede en familia. A menos que en los tórridos meses que vendrán aparezca un cisne negro con apetencias de instalarse en el Palacio 6 de Julio y rompa todas las especulaciones.