Apenas dos días le bastaron al documentalista Darío Arcella para devorarse Aldao (Rubino la había leído en uno), la última novela de María Teresa Andruetto, editada por Random House en 2023.
Asentada en un territorio ficcional (Aldao) cuenta la historia de un linaje de mujeres a través de distintas generaciones, entrelazando temas como la militancia, la memoria, la violencia y los vínculos familiares. De inmediato, sintió el chispazo: “Dije: qué cinematográfico es esto”.
Sin embargo, el camino elegido para trasladar ese universo a la pantalla no responde a los manuales del cine industrial.
En tiempos donde la cultura está en jaque, el proyecto avanza con el impulso de la autogestión, la complicidad vecinal en las sierras cordobesas y una profunda convicción ideológica.
En efecto, se trata de una producción colectiva y abierta que difumina las fronteras de los géneros. “No es un largometraje de ficción. Nosotros partimos desde el hecho documental”, empieza aclarando Arcella.
El film busca documentar el proceso creativo de la propia Andruetto —sus rutinas de escritura, lectura y corrección en su casa de Cabana— en constante diálogo con representaciones ficcionales de la obra, enfocadas en las cuatro generaciones de mujeres que atraviesan la novela.
Redes comunitarias y un elenco del lugar
Desde su génesis, la generosidad de Andruetto cimentó las bases de la producción al ceder los derechos de representación.
Para la escritora, ver el despliegue a pocas cuadras de su hogar se convirtió en una experiencia conmovedora: “Es un proyecto espectacular. Fue increíble ver a los personajes que yo me inventé, ahí actuando. Es un delirio maravilloso porque son gente de la zona; son gente que yo conozco de otras funciones: una trabaja en el Conicet, el otro es el hijo de la profe de yoga, el otro es taxista”, dice.

María Teresa Andruetto. La escritora cordobesa en pleno rodaje, en su casa de Cabana (Cedoc Perfil).
Andruetto define la iniciativa como una construcción comunitaria y destaca la labor de María Mauvesin (docente de la Facultad de Teatro de la UNC), encargada de la dirección actoral y de una selección de elenco que califica de “espectacular”. Aunque la autora aclara que no interviene en las decisiones operativas (“Yo les di mi novela y lo que me piden, me preguntan, les aporto y lo disfruto”), celebra la matriz ideológica que sustenta este rodaje: “Me encanta la concepción que sustenta un cine así. Marina y Darío tienen muchos documentales y docuficción, siempre con una línea ideológica fuerte”.
Un mapa de locaciones entre la memoria y el encierro
El universo de Aldao —atravesado por partos y abortos en la clandestinidad, la militancia, la dictadura y el funcionamiento de las instituciones psiquiátricas— encuentra sus anclajes geográficos en escenarios icónicos de la provincia de Córdoba. Uno de los puntos neurálgicos del rodaje es el asilo de Oliva (el histórico hospital psiquiátrico fundado en 1914), donde el equipo ya realizó relevamientos fotográficos y tomas que funcionarán como el hotel que describe el libro.
A ello se suman jornadas de filmación en el Centro Cultural Tierra a la Vista, en Unquillo, y locaciones en la propia ciudad de Córdoba.
El rodaje comenzó formalmente el 24 de marzo del año pasado. “Empezamos a trabajar en plena marcha y una de las escenas se hizo en la ciudad de Córdoba con la marcha de fondo”, revela Arcella, trazando un paralelismo entre sus vivencias de juventud y el clima opresivo de la novela: “De alguna manera viví en insilio porque los temores propios de aquella época me colocaron en un encierro. Esas raíces con la realidad son las que me conmueven”.

Cineastas. Darío Arcella y Marina Rubino, al frente de "A propósito de Aldao, de María Teresa Andruetto", título provisorio de la película. (Foto: Fino Pizarro).
Actualmente, el equipo se encuentra abocado a la búsqueda de escenarios específicos para recrear la década de 1970, incluyendo una recepción de hotel antiguo con mostrador de madera y casillero de llaves, además de un exterior que emule la calle Humberto Primo para filmar la escena de un secuestro que requiere el paso de vehículos de la época.
Filmar en tiempos de resistencia
La producción se consolida bajo un esquema estrictamente cooperativo, asumiendo la escasez presupuestaria como un catalizador ético y estético. “Aun en las condiciones precarias —vamos a reivindicar la palabra precaria— en que estamos trabajando, hemos hecho una fortaleza”, reflexiona el director.
Marina Rubino, a cargo de la gestión material y operativa, coincide en el diagnóstico sobre el complejo panorama para la realización audiovisual en el país: “No son las condiciones ideales en donde uno dice 'tengo este presupuesto, podemos pagar honorarios'. Por el momento no hay honorarios... Las condiciones para trabajar en Argentina están complicadas, y más con un tema que tiene que ver con memoria, con verdad, con literatura”.
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Pese a que el proyecto no se presentó a ningún fondo de financiamiento inicial para no demorar el arranque, el binomio creativo genera confianza en su entorno gracias a una sólida trayectoria que incluye múltiples documentales realizados.
“Estamos recién saliendo con el bote para cruzar el río”, grafica el director. “Ahora viene una parte fundamental que es armar una carpeta que nos permita avanzar en conseguir fondos para la película, sobre todo para la posproducción, que va a ser cara. Y como este es un trabajo cooperativo, cuando entre dinero, vamos a hacer un reparto”, finaliza el director.