Las deliberaciones de la Academia sueca, que designa al Nobel de Literatura tras un largo proceso de selección, se celebran a puerta cerrada y sus debates internos no son siempre serenos.
"A veces es verdaderamente intenso, les aseguro que no se trata de una asamblea homogénea", reconoce Horace Engdahl, secretario vitalicio de la Academia en una entrevista con la agencia de noticias AFP.
El Nobel de Literatura 2007 será anunciado mañana. El escritor italiano Claudio Magris, poetas como el sirio Adonis, el sueco Tomas Tranströmer o el australiano Les Murray y escritores estadounidenses como Philip Roth o Don DeLillo, encabezan los pronósticos del Nobel de Literatura en la víspera del anuncio del ganador. El surcoreano Ko Un, la letona Vizma Belsevica, la danesa Inger Christensen y Maryse Condé, natural de Guadalupe, son otros de los nombres que aparecen como posibles candidatos para suceder al turco Orhan Pamuk. Entre los prosistas también están Antonio Tabucchi, el israelí Amos Oz, el holandés Cees Nooteboom y el checo Milan Kundera.
El criterio de rotación geográfica empleado en algunas ocasiones por la Academia refuerza la posibilidad de que sea un escritor americano, y en particular de Estados Unidos, el que consiga el prestigioso premio. Además de Roth y DeLillo, se habla de otros autores consagrados como John Updike y Paul Auster, que podrían arrebatar a Toni Morrison la condición de última escritora de este continente que ganó el premio, hace ya 14 años.
El criterio geográfico puede favorecer también a los dos principales candidatos en legua castellana, el peruano Mario Vargas Llosa y el mexicano Carlos Fuentes, aunque en su contra juegan su condición de candidatos "eternos" y el hecho de que se les incluya en la generación del "boom" latinoamericano, que ya fue premiada con el colombiano Gabriel García Márquez en 1982. También les benefician los más de tres lustros que han transcurrido desde el triunfo del mexicano Octavio Paz en 1990, aunque fuera justo al año siguiente de la elección del español Camilo José Cela. A su compatriota Francisco Ayala y al nicaragüense Ernesto Cardenal también se les nombra, aunque sus opciones son teóricamente mínimas, al igual que las del músico estadounidense Bob Dylan.
Más allá de las especulaciones que circulan, Horace Engdahl, aclara que "nunca sabemos por adelantado lo que va a suceder en el interior de la Academia. Hasta el último momento no se sabe con seguridad quién será el vencedor".
"Mantenemos la cortesía pero es un debate acalorado. Cuando se habla de literatura ocurren cosas sorprendentes", afirma.
Horace Engdahl está desde 1999 a la cabeza de la Academia, que cuenta con 18 miembros vitalicios. A sus 58 años es uno de los benjamines de esta institución, donde la mayoría de los miembros son septuagenarios u octogenarios.
El secretario vitalicio, una figura respetada en los medios culturales suecos, afirma no tener una voz preponderante en la elección del ganador. "A veces se me presenta como a un dictador que intenta imponer su voluntad, pero nada está más lejos de la realidad y no tengo ninguna influencia en los otros", afirma.
Manteniéndose discreto, reconoce, sin dar nombres, que no siempre ha estado de acuerdo con la elección final. Pero una vez que la decisión está tomada, todo el mundo adhiere a ella. Entre las cosas que admite haber lamentado en el pasado, Engdahl lamenta que el escritor argentino Jorge Luis Borges no haya sido premiado. Muchos estiman que las consideraciones políticas le costaron el Nobel al autor de El Aleph, pero la Academia rechaza siempre este tipo de acusaciones.
"Nunca discutimos aspectos políticos", asegura Engdahl. La primera selección comienza en febrero. Un comité de cuatro o cinco
personas en el seno de la Academia examina a los 200 o 300 autores propuestos por instituciones literarias en todo el mundo. Un autor no puede presentarse a sí mismo. De abril a junio, la lista se reduce a unos 20 nombres. El comité trabaja en la medida de lo posible a partir de los textos originales, y si no utiliza traducciones en varios idiomas. El inglés, el francés, el ruso y el alemán son los predilectos.
"En ocasiones recurrimos, especialmente en el caso de los poetas, a traductores que deben jurar mantener el secreto y que vienen a explicar las sutilezas del idioma original", explica el secretario.
A principios del verano, el comité propone cinco nombres al conjunto de la Academia y todos sus miembros pasan las vacaciones leyendo todos los libros de los candidatos seleccionados. Bueno, "en principio", afirma Engdahl sonriente. En septiembre se reanudan las conservaciones en plenario y finalmente, mediante una votación secreta, se elige al vencedor por mayoría absoluta. Y si no, se organiza una segunda vuelta entre los dos candidatos que llegan en cabeza. Cuando los académicos se encuentran en lugares públicos, se les permite hablar de los candidatos pero utilizando nombres en clave. Esto no impide las especulaciones . "Nos hacen reír las especulaciones, siempre son erróneas", afirma Engdahl.
Fuente: AFP