CULTURA
crítica

Desde la noche de los tiempos

Interesa entre las distintas antropomorfizaciones y desterritorializaciones, que el auténtico corvilólogo Fondebrider despliega en capítulos sintéticos justificando el estatus en la historia de los hombres de los cuervos.

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En uno de los tantos mitos y leyendas reunidas en Los cuervos en la historia, de Jorge Fondebrider, podemos acercarnos a una fábula rusa que parece de la savia de Charles Dickens. Una rica familia destierra al hijo diferente que puede entender el lenguaje de las aves. “Su propio padre lo servirá como un simple sirviente”, será la profecía que se cumplirá con la guía de los cuervos, en un reino lejano. Aves de buenos y malos augurios, acompañantes inteligentes y sonoros en viajes de personajes de ficción y reales, el mismo Dickens los tenía de compañeros. Y sumamos otra quimera porque algunos sostienen que en el encuentro con un escritor norteamericano en 1842 el inglés inspiró el poema que darían a esta “majestuosa ave” pedestal privilegiado. Hablamos de El cuervo, en la versión del “diablo con que sueña”, de Edgar Allan Poe.

El crítico y traductor argentino, de la también enciclopédica Historia de los hombres lobo (2017), emprende una ingente recopilación sabiendo que “estos fascinantes pájaros, desde la noche de los tiempos, captaron nuestra atención”. Para el público español contiene quizás el más completo recorrido desde la Antigüedad de Aristóteles hasta los más modernos trabajos, como el notable Cuervo. Naturaleza, historia y simbolismo, de Boria Sax. Comenzando con la útil distinción entre los Corvidae, y que separa los cuervos de las más usuales cornejas y grajos, distinguiéndose que cada pueblo definirá cómo se comprende el animal según sus intereses. Incluso cabe esto para Sudamérica, la única región en el mundo que no posee este género de córvidos, aunque algunos llaman cuervos a la urraca morada que habita la selva chaqueña.

Interesa entre las distintas antropomorfizaciones y desterritorializaciones, que el auténtico corvilólogo Fondebrider despliega en capítulos sintéticos justificando el estatus en la historia de los hombres de los cuervos, el trickster que las tribus amerindias elevan al rango de héroe cultural. En particular en sus roles de “agente responsable de crear las condiciones que permiten el desarrollo de la civilización humana”, porque con artimañas y embustes, algo de viveza criolla, “podría ser el individuo responsable de robar el fuego para dárselo a los seres humanos, instruir a los seres humanos en actividades útiles como la agricultura o la construcción de barcos, limpiar la tierra de obstáculos y monstruos, y así”. El bien y el mal, origen de la vida y la muerte, era simbolizado en muchas tribus norteamericanas por este oscuro pájaro. Y pervive en las mentes de quienes vinieron después, tal cual aparece en la pintura Karl (1948), del norteamericano Andrew Wyeth, con esa pluma negra pendiente de la cabeza del confiado hombre.

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Wyeth, Nick Cave, Italo Calvino, Alfred Hitchcock, John O’Barr, Van Gogh, algunos de la legión de artistas que se enlistan en la corvifilia. En 2020, Jorge Aulicino tradujo una de las mejores versiones del poema clásico de Poe. Aulicino figura entre los agradecimientos de este libro, que como quiere Fondebrider, y en versos de Joni Mitchell en Black crow, siguió “a ese cuervo negro volando en el cielo azul”.

Los cuervos en la historia

Autor: Jorge Fondebrider

Género: antología

Otras obras del autor: La suerte que nos toca; La París de los argentinos; La extraña trayectoria de la luz; Dublín; Historia de los hombres lobo; Una traducción de París; Licantropía; Cómo se ordena una biblioteca

Editorial: Sexto Piso, $ 49.500