La de cronista, corresponsal de guerra, director de revistas insignes, conductor radial, animal televisivo y empresario de medios fue la carrera que Samuel “Chiche” Gelblung construyó a lo largo de más de seis décadas y que terminó este miércoles con su muerte, a los 82 años. Una figura filosa y discutida, amada u odiada por llevar el impacto y el sensacionalismo hasta la cuerda floja, construyó un estilo irreverente que marcó la agenda mediática durante más de seis décadas y que tuvo uno de sus capítulos más importantes al frente de la revista La Semana de Editorial Perfil.
A posteriori de dirigir Gente y alejarse de Editorial Atlántida, Gelblung se sumó a Perfil a comienzos de los años 80 para tomar las riendas de La Semana, la publicación que Jorge Fontevecchia había fundado a los 20 años y que, con el tiempo, se convertiría en el antecedente directo de Noticias. Allí imprimió una fórmula que ya venía puliendo: tapas fuertes, títulos llamativos, investigaciones y una mirada filosa pensada para interpelar directamente al público.
Desde Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), este miércoles, Fontevecchia despidió a Chiche y volvió sobre aquellos años a partir de una foto de la redacción: “Él era el director de La Semana. Nos llevaba una generación en promedio a los restantes que la integrábamos, de 10 a 15 años de diferencia”. Y agregó que, por entonces, era “el periodista más importante de la gráfica argentina”.
Fontevecchia también lo recordó como un maestro: “Fue, podríamos decir, maestro, entre otros, de mí mismo”.


Lejos del molde del periodista político tradicional, Fontevecchia lo definió como un profesional volcado a lo popular, obsesionado con conectar con las masas: "A él no le interesaba el poder, a él le interesaba la gente".
Aquella misma sensibilidad explica buena parte de su salto posterior a la pantalla, al punto de que Fontevecchia lo resumió con una definición precisa: "Había inventado Crónica TV antes que Crónica TV".

Chiche Gelblung, una vida de televisión, primicias, peleas al aire y la obsesión por el rating
Mucho antes de pararse frente a una cámara, Chiche ya ensayaba en el papel esa lógica de historias fuertes, impacto visual y vértigo masivo que terminaría definiendo a la televisión de las décadas siguientes.
La Semana, el laboratorio gráfico del estilo de Chiche
La revista había nacido en los primeros años de Editorial Perfil y fue una de las publicaciones sobre las que se construyó. Publicada desde 1976, con el tiempo se convirtió en el antecedente directo de Noticias, que sería relanzada en 1989.
Allí volvió a poner en práctica una forma de hacer periodismo, como una investigación política, un caso policial, un personaje de la farándula o una historia de la vida cotidiana podían ocupar el mismo lugar si conseguían captar la atención del lector. Esa capacidad para detectar qué podía interesarle a la gente sería una de las características que después trasladaría a la radio y, especialmente, a la televisión.
Todo eso ocurrió, además, atravesando uno de los momentos más oscuros y complejos del país. La Semana sufrió múltiples clausuras durante la última dictadura militar y resistió en la calle durante los años de Malvinas y la transición democrática, dejando en los archivos del país investigaciones clave sobre la ESMA, represores y la cúpula política.
Al despedirlo, Fontevecchia rememoró ese tramo bravo: "Le tocó acompañarme en la última parte de la dictadura militar en una época muy asediada". Aquellos días de plomo incluyeron cierres tras la guerra, el exilio de Fontevecchia, quien debió asilarse en una embajada antes de salir del país, y la decisión de Gelblung de instalarse en España.
Tiempo después, el propio Chiche contó que había decidido irse del país porque temía por la seguridad de su familia. Según relató, había recibido amenazas y su casa había sido blanco de atentados después de la guerra de Malvinas.

La muerte de Gelblung llegó tras varios alertas de salud, luego de atravesar distintas internaciones a lo largo del año y de ingresar de urgencia este martes por un cuadro respiratorio agravado.
A pesar de los años y de los achaques físicos, nunca soltó el oficio. Hasta el último momento siguió al frente de “Chiche en vivo”, su espacio en Crónica TV, y continuó vinculado a Editorial Perfil con su programa en Net TV.

Por eso, al despedirlo, Fontevecchia eligió volver a esa vieja foto de los ochenta y a ese Chiche joven que timoneaba una redacción en plena dictadura con una certeza ineludible:
"Chiche hacía televisión impresa. Ese quizás sea el mejor de los recuerdos que se puedan hacer".