CULTURA
ALEGRÍA CORDOBESA

Los Caligaris vuelven a Cosquín Rock: circo, amistad y fiesta para cerrar la noche del 14 de febrero

Con casi tres décadas de recorrido, el grupo presenta un espectáculo atravesado por su identidad circense y el pulso de la canción popular, forjado entre viajes, amistad y escenario.

Los Caligaris vuelven a Cosquín Rock
Los Caligaris vuelven a Cosquín Rock | CZ Comunicación

Desde Córdoba para el mundo, Los Caligaris vuelven a uno de esos escenarios que sienten propios. El próximo 14 de febrero, a las 00.40, la banda cerrará el escenario principal de Cosquín Rock, en una noche que promete ser tan festiva como intensa, con un show especialmente pensado para el ritual rockero de las sierras.

Martín Pampiglione, cantante y uno de los miembros fundadores de Los Caligaris, habla como canta: con risa fácil, memoria afectiva y orgullo por el camino recorrido. En diálogo con PERFIL define a la banda casi como una forma de vida: “Somos una banda muy inquieta, siempre de gira. Somos amigos que soñaron juntos”.

Viajar, cuenta, es la parte más atrapante: los aviones, los colectivos, las comidas distintas, las culturas que se entrelazan. “Grabar un disco es hermoso, hacer un videoclip también, pero lo más lindo es viajar. Ahí se abre la cabeza”.

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Los Caligaris 02022026
Los hermanos Martín y Diego Pampiglione

Martín y su hermano Diego —conocido artísticamente como Raúl Sencillez— crecieron en movimiento. Sus infancias transcurrieron entre carpas, funciones y pueblos de todo el país, como parte del circo Hermanos Muñoz, el proyecto familiar que los llevó a vivir una niñez itinerante y también marcó la identidad del grupo. Esa experiencia, dice Martín, no solo lo formó como artista, sino que también influyó en la manera en que Los Caligaris conciben la música y el espectáculo: como algo en constante tránsito, capaz de conjugar música, teatro y sensibilidad popular.

“Es una vida muy parecida —cuenta—. Viajar te enseña de otra manera. Siempre le digo a mis hijas que estudiar es genial, pero viajar también es aprender”.

Los Caligaris 02022026

Formados en 1997 en Córdoba, Los Caligaris construyeron una propuesta que desarmó fronteras: rock, cuarteto cordobés, canciones populares y una estética circense que convirtió cada recital en una experiencia para todas las edades. El nombre del grupo, inspirado en la leyenda del payaso Caligari —que murió en escena disimulando su agonía como parte del acto—, funciona como una declaración de principios: divertir hasta el final.

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A casi tres décadas del inicio, Pampiglione mira hacia atrás y toma dimensión del camino construido. “Éramos adolescentes cuando empezamos y hoy somos tipos de cuarenta y pico, con hijos. El mayor éxito que tenemos es que seguimos siendo las mismas personas”. Amigos que soñaron juntos, que atravesaron momentos buenos y otros duros, que hoy siguen compartiendo giras y escenarios. “Cerrar los ojos y darte cuenta de que tenés 30 años de banda no es poca cosa”, asegura.

Esa entrega es, para él, la clave del vínculo con el público. “Dejamos el corazón en cada escenario. Sean diez mil personas o pocas, la idea es que la gente se vaya con una sonrisa, que se olvide de los problemas por un rato”. En Latinoamérica, dice, hay una historia compartida, problemas parecidos, y la música puede funcionar como pausa colectiva: “Para fabricar alegría primero nos tenemos que divertir nosotros. Eso se transmite”.

México ocupa un lugar especial en esa historia. Fue la primera plaza que escuchó “la obra entera” de Los Caligaris y marcó un antes y un después en su carrera. “Ahí despegamos”, resume Pampiglione. Desde entonces, el crecimiento fue descomunal: festivales, estadios, giras por Centroamérica, Estados Unidos y Sudamérica. El recorrido habla por sí solo: 13 Auditorios Nacionales agotados y dos funciones completas en el Arena Ciudad de México solo el año pasado. “México nos abrió puertas y después todo empezó a equipararse”, señala.

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En ese camino llegaron también las colaboraciones, como “Mi vida sin tu vida”, junto a Los Auténticos Decadentes y Banda El Recodo. Un cruce natural entre universos festivos. “Los Decadentes fueron referentes y maestros, y hoy nos tratan como pares. Eso todavía me sorprende”, confiesa. La canción, producida junto a ellos, se convirtió rápidamente en un momento clave del show. “Desde la introducción ya se arma la fiesta”, recuerda.

Pampiglione vincula esa apertura con la forma en que la banda se fue construyendo a lo largo de los años, sin responder a un único género: “Somos una banda abierta. No hacemos un solo género, siempre encontramos con quién encajar”.

Mi vida sin tu vida Los Caligaris
Mi vida sin tu vida, el single que Los Caligaris grabaron junto a Los Auténticos Decadentes y Banda El Recodo

Cosquín Rock ocupa un lugar afectivo y simbólico. “Es nuestro festival. Somos locales”, dice. El show, adelanta, tendrá un pulso más rockero, con distorsión, clásicos infaltables, cuarteto cordobés y algunos invitados. También una versión especial de una canción de Andrés Calamaro. “Estamos preparando algo distinto”, adelanta.

"El Cosquín de hoy también cambió", reflexiona. Aquella discusión rígida entre géneros quedó atrás. “La juventud escucha de todo y los festivales reflejan eso. Antes de nosotros puede tocar Duki y después Damas Gratis. Esa mixtura nos viene con anillo al dedo”. agrega.

Detrás del escenario, como siempre, habrá camarines compartidos, rituales, encuentros improvisados. “Somos como 30 personas. Siempre te cruzás con un Caligaris”, detalla entre risas.

El 2026 los encuentra con agenda llena y proyectos en marcha. Un nuevo disco con diez canciones inéditas previsto para mayo, tres videoclips en camino, giras por México, Perú, Chile y la posibilidad de una gira conjunta con Los Auténticos Decadentes en la segunda mitad del año. “Los proyectos te mantienen vivo. Mirar siempre para adelante nos mantiene enfocados”, describe.

Cada show de Los Caligaris es una experiencia colectiva: maquillaje, disfraces, canciones coreadas y una estética que el público adopta como propia. Así, el 14 de febrero, cuando el reloj marque las 00.40 y el escenario principal de Cosquín Rock se encienda, Los Caligaris volverán a hacer lo que mejor saben: subirse al Fórmula 1, como dice Pampiglione, y cerrar el show convencidos de que la alegría compartida tiene la capacidad de transformar realidades.

Próximos shows

14 de febrero – Cosquín Rock, Córdoba

15 de febrero – Carnavales, Santa Rosa de Calamuchita

16 de febrero – Lincoln, Buenos Aires

17 de febrero – Mar del Plata, Carnaval Bendu Arena

22 de febrero – Fiesta de Ullum y su Espejo, San Juan

GD / EM