Para algunos, es apenas la continuación de Pinamar. Para otros, es un balneario con identidad propia que, en su calma y estilo relajado, contrasta con el exitismo y el espíritu de modelaje que reina, sobre todo desde hace una década, en Pinamar. Se llama Ostende, nombre dado por Ferdinand Robette y Agustin Poli, sus fundadores belgas, en honor a la otra Ostende, a orillas del Mar del Norte.
Ostende tiene grandes extensiones de arena, dunas y playas donde todavía cabe una lona más donde tirarse a tomar un mate al atardecer. A medio camino entre Pinamar y Valeria del Mar, tiene un estilo algo familiar, en el que además se adivina un aura intelectual, introvertida, meditabunda, algo entre exclusivo, distinguido y melancólico que, otra vez, contrasta con el bullicio frenético de Pinamar.