Este 15 de abril, el santoral católico rinde homenaje a Santa Hunna, una figura del siglo VII originaria de Alsacia. Hija de un duque y esposa del noble Huno de Hunawihr, decidió romper con las convenciones de su clase social para entregarse por completo a la caridad activa, transformando su estatus de nobleza en una vida de servicio abnegado a los necesitados de su comunidad.
Santa Hunna y la santificación del trabajo cotidiano
La vida de Hunna estuvo marcada por una humildad poco común. A pesar de su riqueza, se dedicó personalmente a lavar la ropa de sus vecinos pobres y a cuidar a los enfermos terminales. Su compromiso era tan profundo que realizaba las tareas domésticas más pesadas para aquellos que no podían valerse por sí mismos, ganándose el afecto de todos bajo el sobrenombre de "la lavandera santa".
Fuentes en inglés e italiano destacan que su caridad no era solo material, sino espiritual, pues acompañaba cada labor con la oración constante. Se le atribuyen milagros vinculados a la multiplicación de alimentos y a curaciones milagrosas de personas que asistía. Las crónicas de la época relatan que su sola presencia aportaba una paz sobrenatural a los hogares más desolados por la miseria y la enfermedad.
Incluso frente a la incomprensión de algunos miembros de la nobleza, Hunna persistió en su misión de ver a Cristo en los marginados. Se dice que poseía el don de la profecía y que pudo prever el momento de su propia muerte, que ocurrió en el año 679. Su tumba se convirtió rápidamente en un lugar de peregrinación, donde se reportaron prodigios para quienes buscaban alivio físico.
La devoción actual hacia Santa Hunna se centra en su papel como patrona de las lavanderas y de los trabajadores domésticos. Es un modelo para quienes buscan la santidad en las tareas cotidianas y sencillas. Su figura enseña que no hay labor pequeña si se realiza con un amor inmenso, siendo una inspiración para los laicos que desean vivir el Evangelio en su entorno laboral y familiar.
La oración dedicada a esta santa pide humildad y espíritu de servicio: "Señor, que en Santa Hunna nos diste un ejemplo de caridad escondida y trabajo diligente, concédenos la gracia de servirte con alegría en nuestros hermanos y de hallar en las tareas diarias un camino hacia tu Reino". Los fieles suelen pedir su intercesión para encontrar sentido y dignidad en el trabajo manual.
En el santoral católico de esta jornada también se recuerda a San Abbón y a San Crescente. Durante esta semana, la Iglesia celebra además a San Benito José Labre y a Santa Bernardita Soubirous. Estos testimonios de fe, que abarcan desde la nobleza servicial hasta la pobreza extrema, ofrecen a los creyentes una visión integral de la caridad y la humildad cristiana.
En la Ciudad de Buenos Aires, los devotos pueden encontrar un espacio de reflexión en la Basílica de Nuestra Señora de la Merced (Reconquista 469), donde se resalta la labor de las mujeres en la Iglesia. Asimismo, la Parroquia de San Juan Crisóstomo suele ser un punto de encuentro para quienes buscan inspiración en los santos que, como Hunna, dedicaron su vida al servicio social.