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opinión

Empezó la fiesta, ¿qué estará haciendo Adorni?

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Malaria. En Qatar se veía más euforia y muchos más pasajeros viajando en aviones. | afp

¿Que no tenés plata? ¿Pero qué me decís? Ni siquiera el lamento repetido que venimos escuchando sobre salarios o jubilaciones que no alcanzan podrá aguarnos la fiesta que es un Mundial. Como cada cuatro años, el patriotismo y la alegría volverán a aparecer en nuestras calles y hasta podremos abrazarnos con el vecino que odiamos porque sus perros ladran de noche.

Hace cuatro años se veía más movimiento, más euforia y creo, también, muchos más pasajeros abordando los aviones en una travesía bien larga. Tal vez el avance de estos días y el progreso de fases de nuestra selección vaya cambiando el panorama. Pero por ahora parece bien tibiecito. Imposible no adjudicarlo a una crisis económica que se manifiesta en los cambios de hábitos de consumo en cada hogar. Menos salidas, cambio de marcas y por supuesto restricción de los placeres, entre los que se podría contar este viaje al Mundial. Sin embargo nadie se privará de acompañar, sufrir, reír y ojalá, celebrar.

No se trata simplemente de una competencia de equipos nacionales del deporte más vistoso y popular. Es mucho más que eso.

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Es, por sobre todas las cosas, un acontecimiento social, no simplemente por su repercusión y manifestación masiva, sino incluso por la vivencia desde lo individual y el pequeño grupo. Nadie parece quedar afuera de las reuniones que expresan esta gran “pasión argentina” (o brasileña, o uruguaya).

Cada familia en todas sus dimensiones y composiciones, cada grupo de amigos, el equipo del trabajo, el del club, los compañeros del cole, hasta las chicas que cada tanto tienen una tarde de té, todos y todas tendrán sus encuentros para ver y comentar los partidos, la pre y la post y, ni que hablar de los tiempos de festejos. El Mundial de Qatar nos permitió celebrar durante tanto tiempo que ya habían comenzado las nuevas clasificaciones y no habíamos dejado de gritar el gol de Montiel.

Confieso alguna desorientación frente al campeonato organizado por tres países en simultáneo, y no de los pequeños. Nos volveremos a extasiar con las imágenes de estadios espectaculares y seguramente tribunas con hinchadas prolijas que entremezclan locales y visitantes, americanos con asiáticos y africanos con europeos.

Este cruce de culturas es otro de los aspectos que también enseñan, muestran y nos hacen valorar la diversidad en su máxima expresión. Esa convivencia que se espera vuelva a ser ejemplo para los millones que seguirán el espectáculo a través de redes y pantallas. Las costumbres, los colores, las camisetas, el cotillón y los cánticos. Todo eso complementa el evento de manera maravillosa.

Que se trata de eso, de un evento de emociones intensas, de juntarse y compartir, hablarán todas las casas, los bares, la escuela y la oficina, entre tantos otros lugares desde donde se va a acompañar este nuevo sueño colectivo.

Lo sabe bien la TV que no solo manda a Kansas un equipo de periodistas deportivos sino que también integran alguna periodista o conductora con carisma que nos sabrá contar en lenguaje coloquial sobre todo lo que rodea el acontecimiento futbolístico, el afuera de la cancha, los chismes del plantel y la vida de las ciudades.

Lo saben mucho más los gurúes de la publicidad y las empresas que invierten fortunas para promocionar productos con la imagen de los jugadores y técnicos: hamburguesas, bebidas de todo tipo, cremas para el cuerpo, medicamentos, comida para el perro, el gato y el canario, entre cuantas otras.

El Mundial también vende. Y mucho. Por detrás de ese valor económico de cada jugador no hay que perder de vista que, tras ellos, Argentina debería poder encontrar calidad, amistad, fortaleza, convicción. El sentido de la cooperación y el equipo, la humildad del ganador y la mística de la celeste y blanca.

Que la realidad no nos quite la sonrisa y menos la emoción. Llegamos con la última copa en una mano y todas nuestras esperanzas renovadas en la otra.

¡Vamos Argentina! Si no hay plata que no se note. Vamos a festejar con el abrazo.

Y a propósito de fiesta, ¿qué estará haciendo Adorni?

*Ex diputada nacional. Fundadora de GEN.