Desde una mirada amplia, el balance del año para Bitcoin es sumamente positivo. El año pasado volvió a demostrar la resiliencia, la madurez y el rol de Bitcoin como activo de referencia indiscutido. No fue solo un período de movimientos de precio, sino de una consolidación estructural en la adopción. Bitcoin ha dejado de ser percibido como una moda pasajera o un trade de corto plazo para ser reconocido como un activo que ya forma parte de la arquitectura financiera global.
El evento del halving volvió a poner sobre la mesa el concepto de escasez, lo que derivó en una mayor participación institucional. Lo que se observa es que cada ciclo es menos especulativo y más estructural: aunque la volatilidad persiste, el mercado se presenta claramente más profesional y estrechamente conectado con las variables macroeconómicas globales que en ciclos anteriores.
Argentina continúa siendo uno de los mercados cripto más activos de América Latina, ocupando el puesto 30 en el World Crypto Rankings. El país destaca especialmente por un desempeño sólido en el uso transaccional (20.º a nivel global) y en preparación institucional (17.º), impulsado por una población que enfrenta alta inflación, controles de capital e incertidumbre financiera.
Criptomonedas en Argentina: el uso de stablecoins ya supera ampliamente al bitcoin
En Argentina, el interés por Bitcoin persiste independientemente de la fluctuación de los precios; el uso es constante porque responde a necesidades económicas concretas. Los usuarios demuestran un nivel de educación financiera cada vez mayor, discerniendo cuándo utilizar Bitcoin como reserva de valor y cuándo apoyarse en las stablecoins para la operativa diaria. De hecho, el país se ubica dentro del top 15 mundial en flujos de stablecoins, consolidándolas como una herramienta esencial para la estabilidad financiera cotidiana.
Sin embargo, la penetración “cultural” sigue siendo baja (puesto 70 global), lo que sugiere que la adopción es principalmente pragmática. No se trata de un entusiasmo masivo por la cultura DeFi, sino de una solución funcional para preservar el valor y sortear las restricciones del sistema financiero local. Esto refleja una demanda histórica por activos denominados en dólares, con las stablecoins consolidándose como el puente hacia la estabilidad.
En el plano regulatorio, Argentina ha logrado avances significativos, obteniendo el máximo puntaje en claridad legal y ocupando el puesto 10 en la implementación de VASP (proveedores de servicios de activos virtuales). A pesar de que el apoyo de la banca tradicional sigue siendo limitado, el país se posiciona en el 9.º lugar global en rampas de entrada de dinero fiat a activos digitales y stablecoins.

La regulación se entiende como una condición necesaria para la construcción a largo plazo. La perspectiva para este año implica seguir avanzando de forma responsable en la apertura de nuevos mercados latinoamericanos a medida que los marcos legales locales se vuelvan más claros y activos.
De cara a 2026, no se proyecta un ciclo bajista clásico. La madurez actual del mercado sugiere que, aunque pueden existir correcciones y momentos de lateralización por toma de ganancias, esto no implicará un cambio de tendencia estructural. Se anticipa un Bitcoin más estable, vinculado a factores macro y a la adopción real, alejándose de los picos de euforia del pasado.
El foco del próximo año dejará de ser “hasta dónde puede subir el precio” para centrarse en “qué rol cumple Bitcoin dentro del sistema financiero”. La conversación se desplazará hacia la regulación, la infraestructura y el uso real. El objetivo para 2026 es continuar desarrollando la cadena de pagos y transacciones, transformando las criptomonedas en herramientas concretas y diarias. En Latinoamérica, cripto ya no es una idea utópica; es una solución real que ya se usa todos los días para planificar, protegerse y operar con más opciones que las que ofrece el sistema tradicional.
Al cerrar 2025, la sensación en el ecosistema cripto latinoamericano es de una profunda gratificación y solidez. Para Bybit, 2025 concluye con la confirmación de haber trazado el camino correcto, afianzando su posición en la región y ganando una participación de mercado decisiva en países clave como Argentina, México, Perú, Colombia y Bolivia. El mercado está asimilando la importancia de establecer cimientos sólidos para la economía digital en el continente.
*CEO de Bybit para América Latina.