ECONOMIA
Los cambios en 10 AÑOS

Criptomonedas en Argentina: el uso de stablecoins ya supera ampliamente al bitcoin

El uso de criptomonedas en Argentina atraviesa una etapa de maduración: las stablecoins desplazaron al bitcoin como principal herramienta para cobrar ingresos del exterior, preservar valor y administrar ahorros, según datos privados.

Criptomonedas 07012026
Criptomonedas | Arigato consulting

Durante años, hablar de criptomonedas en Argentina fue sinónimo de volatilidad, riesgo y especulación. Bitcoin concentraba casi toda la atención y su uso estaba asociado a perfiles técnicos, inversores tempranos o usuarios dispuestos a convivir con fuertes subas y bajas de precio. Sin embargo, esa lógica comenzó a cambiar a medida que el ecosistema cripto dejó de ser un experimento financiero para empezar a resolver problemas concretos de la economía cotidiana.

Hoy, cada vez más argentinos utilizan criptomonedas no para “apostar”, sino para cobrar honorarios del exterior, preservar el valor de sus ingresos y administrar su dinero con mayor autonomía.

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Según datos de Bitwage, plataforma especializada en pagos de honorarios en criptomonedas para profesionales que exportan servicios, la evolución del usuario argentino es clara. En 2015, el 100% de quienes cobraban a través de la plataforma elegían bitcoin. Cinco años más tarde, en 2020, ese dominio empezó a diluirse: bitcoin representaba el 49% de las elecciones, mientras que las stablecoins ya alcanzaban cerca del 30%.

En 2025, el escenario es completamente distinto. Bitcoin explica apenas el 5% de las preferencias, mientras que las stablecoins concentran el 82% de los cobros. El ranking muestra una fuerte diversificación: USDT sobre la red TRON lidera con el 27%, seguido por USDC (21%), USDC en Stellar (17%), USDT en Ethereum (12%) y DAI (5%). El resto se reparte entre dólares tradicionales y otras monedas.

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“El dato más interesante no es solo la caída de bitcoin, sino el aprendizaje que hubo detrás. El usuario argentino prioriza la estabilidad y, sobre todo, la previsibilidad. Además, por su propia historia económica, busca no solo resguardar valor en dólares, sino también mantener autonomía y privacidad en la gestión de sus ingresos”, explica Fabiano Dias, international business developer de Bitwage.

Un usuario más educado y estrategias financieras más sofisticadas

Este cambio no implica una salida del ecosistema cripto, sino todo lo contrario. La adopción de stablecoins refleja un usuario más informado, que aprendió a diversificar riesgos, elegir redes más eficientes y utilizar productos financieros digitales de forma estratégica.

“También cambió la forma de invertir. Antes muchos elegían bitcoin para especular con el precio; hoy vemos que una parte creciente de los usuarios utiliza stablecoins para generar rendimiento a través de herramientas como staking u otros productos financieros cripto”, señala Guillermo Escudero, director de Argentina de Notbank by Cryptomarket. “Eso habla de un mercado más maduro y de decisiones menos impulsivas”.

Una dolarización digital, silenciosa y descentralizada

El avance de las stablecoins puede leerse como una forma de dolarización digital discreta. Miles de argentinos optan por monedas digitales atadas al dólar como refugio de valor, muchas veces gestionadas desde billeteras que permiten mayor control y menor dependencia del sistema financiero tradicional.

En un país con una larga tradición de ahorro fuera del sistema formal, las stablecoins aparecen como una versión tecnológica del “dólar bajo el colchón”, adaptada al trabajo remoto y a la economía digital.

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A nivel global, este fenómeno tampoco pasa desapercibido. Un informe del Fondo Monetario Internacional advierte que el crecimiento de las stablecoins ofrece beneficios claros —como mayor eficiencia en pagos transfronterizos—, aunque plantea desafíos en términos de gobernanza y sustitución de moneda.

A diez años de sus primeros pasos, el mercado cripto argentino muestra un giro profundo: menos promesas de ganancias rápidas y más soluciones concretas. La conversación ya no gira exclusivamente en torno al precio del bitcoin, sino en cómo usar el dinero digital de forma eficiente.

Hace una década, las wallets cripto eran una rareza asociada a entusiastas tecnológicos y a la minería. Hoy, según datos de Coinbase, cerca de 5 millones de argentinos utilizan criptomonedas de manera habitual, reflejando una adopción mucho más amplia y transversal.

Un dato del mercado cripto: el desafío de Ethereum como activo central

Si bitcoin fue el punto de partida, Ethereum emergió como el gran motor de la segunda etapa del ecosistema cripto. Lanzada en 2015, la red no solo permite transferencias de valor, sino que habilita el desarrollo de contratos inteligentes y dinero programable, sentando las bases de las finanzas descentralizadas (DeFi), los NFT y múltiples aplicaciones.

“Ethereum ha demostrado ser un activo digital viable. Más económico que bitcoin, está impulsado por un ecosistema basado en contratos inteligentes, lo que le otorga mayor flexibilidad”, sostiene María Agustina Patti, estratega de mercados financieros para Latinoamérica en Exness.

En 2025, la capitalización de mercado de bitcoin alcanzó los USD 1,34 billones, mientras que Ethereum consolidó su protagonismo. Durante el primer trimestre del año, el volumen diario de transacciones de ETH superó los USD 17.200 millones y excedió al de bitcoin por cuarto trimestre consecutivo.

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En agosto de 2025, Ethereum superó por primera vez los USD 4.000, en un contexto en el que los mercados ya descontaban recortes de tasas por parte de la Reserva Federal. Este movimiento fue anticipado por referentes del sector como Ryan Sean Adams, cofundador de Bankless, quien proyectó un potencial de largo plazo cercano a los USD 17.000 por token.

La tesis se apoya en una narrativa que redefine a Ethereum como una suerte de “oro digital con rendimiento”: además de funcionar como reserva de valor, permite generar ingresos dentro del ecosistema. A diferencia de bitcoin, ETH no tiene un límite fijo de emisión y cumple un rol central como infraestructura del sistema cripto.

Actualmente, 69 empresas globales mantienen más de 4,1 millones de ETH en sus reservas, equivalentes a USD 17.600 millones, reforzando la idea de Ethereum como un activo estratégico, cercano al concepto de materia prima digital.

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