El consumo en la Argentina mostró en febrero una mejora mensual, aunque débil al punto de no poder dejar atrás la fragilidad. Según el Índice de Consumo Privado (ICP-UP) de la Universidad de Palermo, en el segundo mes de 2026 el indicador subió 1,1% respecto de enero, aunque en la comparación contra igual mes del año pasado registró una caída de 1,9%. Con ese resultado, el primer bimestre acumuló una contracción de 1,7%.
Según señalan desde la casa de altos estudios, el dato refleja una economía de consumo con dos velocidades. Por un lado, aparece un pequeño rebote mensual después de varios meses flojos. Por otro, el nivel general sigue sin mostrar una recuperación firme cuando se lo compara con 2025. De hecho, el informe remarca que es el tercer mes consecutivo con baja interanual, una señal de que el bolsillo todavía se mueve con cautela.
En la serie desestacionalizada, la mejora de febrero permitió que el índice vuelva a niveles parecidos a los de noviembre de 2025, luego de las caídas registradas desde mediados del año pasado. Aun así, el consumo sigue por debajo del nivel observado un año atrás, aunque todavía se ubica por encima de los febreros de 2019 a 2024. Según el gráfico comparativo del informe, solo febrero de 2018 había mostrado un valor superior al actual.
Qué rubros siguen flojos
El trabajo de la Universidad de Palermo muestra que la mejora no se ve de forma homogénea en todos los sectores. Entre los indicadores generales, la recaudación de IVA real registró en febrero su cuarta baja interanual consecutiva, con una caída de 3,5%, en línea con el retroceso del índice agregado.
También se observó una pérdida de dinamismo en los préstamos y en los consumos vinculados al financiamiento. Las compras con tarjeta crecieron 5,8% interanual, pero muy lejos del ritmo que habían mostrado en 2025, cuando llegaron a expandirse más de 50%.

En el consumo masivo también persisten señales de debilidad. El informe destaca que el consumo de carne vacuna cayó 14,7% interanual en enero y encadenó así siete meses consecutivos de baja. La carne aviar también retrocedió, con una caída de 11,5%. A eso se suman registros flojos en supermercados, supermayoristas y algunos rubros sensibles del gasto cotidiano.
Los servicios ligados al esparcimiento tampoco terminan de repuntar. El estudio señala caídas interanuales en restaurantes tradicionales, en el consumo de patios de comida en shoppings, en la asistencia a cines y en el gasto en juegos infantiles, lo que anticipa un arranque de año poco dinámico para el consumo recreativo.

Dónde aparecen señales de mejora
Pese a ese cuadro, algunos rubros muestran un comportamiento más favorable. Uno de ellos es el mercado de motos, que según el informe subió 72,3% interanual. También se mantiene con crecimiento el crédito hipotecario, que sigue mostrando tasas de expansión de dos dígitos, aunque otros segmentos vinculados a bienes durables todavía exhiben un comportamiento más irregular.
Estas fueron las motos más vendida de febrero
En contraste, el patentamiento de autos cayó 3,4% interanual en febrero, mientras que las escrituras de inmuebles en la Ciudad de Buenos Aires y los despachos de cemento en bolsa arrancaron el año con retrocesos, lo que sugiere que la mejora del crédito todavía no se traduce en una recuperación pareja de todas las decisiones de gasto de mayor tamaño.
También hubo una moderada mejora en combustibles, con una suba de 1% en enero, aunque menor a la que se había visto en diciembre. El cuadro general, entonces, sigue siendo heterogéneo: hay rebotes puntuales, pero no un cambio de tendencia consolidado.
Cómo se siente el consumo en los hogares
Uno de los puntos más interesantes del informe está en la estructura del gasto por nivel de ingresos.
Para los hogares de menores recursos, alimentos y bebidas no alcohólicas absorben el 38,7% del presupuesto mensual, mientras que en los de mayores ingresos ese rubro representa el 17,7%. Eso marca con claridad que, cuanto más bajo es el ingreso, más peso tiene el gasto esencial y menos margen queda para consumo discrecional.
En valores estimados a febrero, el gasto total mensual de un hogar del quintil 1 se ubica en $1.083.857, frente a $2.929.340 en el quintil 5. Es decir, los hogares de mayores ingresos prácticamente triplican el gasto de los sectores de menores recursos. El informe también muestra que entre los segmentos de ingresos altos ganan mayor participación rubros como restaurantes y hoteles, salud y transporte.
Cuando se mira por tipo de hogar, también aparecen diferencias nítidas.
En un hogar unipersonal, vivienda y servicios pesan 20,6% del gasto total, mientras que en un hogar nuclear el rubro más importante es alimentos y bebidas, con 25,8%.
Además, el estudio remarca que quienes viven solos tienen un gasto relativamente más alto en vivienda, influido por una mayor proporción de inquilinos.
De esta manera, el informe muestra que el leve rebote de febrero lo alcanza para hablar de una recuperación sólida del consumo. La caída interanual, el deterioro en varios indicadores de consumo masivo y la debilidad de los servicios recreativos muestran que el gasto de los hogares sigue condicionado.
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