sábado 28 de mayo de 2022
ECONOMIA Consumo responsable
21-12-2021 18:51

Cómo festejar Navidad y Año Nuevo con menos daño sobre el medio ambiente

Durante las fiestas decembrinas, el daño ambiental, producido por el consumo descontrolado, aumenta.

21-12-2021 18:51

Nos encontramos inmersos en la cultura y sociedad del consumo excesivo. El consumismo surge, en mayor medida, tras la percepción de publicidad que nos influye psicológicamente. 

Nos hace creer que necesitamos de cosas que no forman parte de las necesidades básicas. Se podría decir que son deseos que creen ser necesidades inventadas y, en ciertos casos, tienen como fin la aceptación social.

Existe una fuerte tendencia a comprar, acumular y reemplazar los elementos cuando no es realmente necesario. Es así como se produce un desequilibrio entre lo que producimos, consumimos, y desechamos, impactando fuertemente en el ambiente.

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En todas partes del mundo, con la llegada de las festividades como Navidad y Año Nuevo, el consumismo y las ventas crecen exponencialmente, tornándose en un fenómeno incontrolable. Según Kantar, la empresa líder mundial de datos, insights y consultoría, en diciembre las familias gastan un 5% más.

Las celebraciones decembrinas se dan en fechas de fin de año, que actúan como un período de finalización de etapas. Las personas suelen llevar a cabo reuniones en las que puede verse el consumo excesivo de recursos, tales como el agua, y de dinero.

Por su parte, el marketing y la publicidad no desaprovechan estas fechas. Se encargan de estar más presentes que nunca, disparando los niveles de consumo y generando nuevas falsas necesidades, encubiertas en conceptos de amor, compañía y familia.

Consecuencias del consumismo durante las fiestas

El consumismo genera un impacto sobre el planeta, depositando una fuerte huella ambiental. Durante las fiestas, el daño ambiental, producido por el consumo descontrolado, aumenta.

  • En primera instancia, las personas suelen trasladarse más, generalmente utilizando automóviles. Esto incrementa la contaminación del aire debido al aumento de la emisión de dióxido de carbono en la atmósfera, contribuyendo al efecto invernadero.
  • Por otra parte, aumenta el consumo de energía eléctrica con las luces y grandes decoraciones navideñas utilizadas innecesariamente, lo que trae como consecuencia mayor contaminación lumínica.
  • Crece en gran medida el consumo de agua, por la compra excesiva de bebidas alcohólicas que tienen a este recurso como ingrediente fundamental. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) calcula que para producir un litro de cerveza, bebida muy consumida durante las fiestas, se necesitan 300 litros de agua.
  • Luego de las grandes cenas, que suelen utilizar mucha vajilla evitable, se tiende a gastar mucha agua en el lavado de platos.
  • Ecologistas en Acción, una confederación de grupos ecologistas de España, calcula que durante el mes de diciembre el número de residuos diarios aumenta un 30%. Entre los desechos a mencionar se encuentran los envoltorios de  regalos, las pilas no descargables utilizadas para los juguetes, la comida comprada innecesariamente, la ropa de regalo, y los plásticos de los alimentos. Es común encontrar comida y ropa en la basura que podría ser dada a gente que realmente la necesite.

Consumo responsable durante las festividades

La sociedad debe tomar conciencia del impacto del consumismo en el ambiente y nosotros. Es importante que existan artículos y fuentes informativas que nos ayuden a reaccionar ante los mecanismos psicológicos que utilizan la publicidad y el marketing, haciéndonos creer que el exceso es necesario para disfrutar de las festividades.

Cuidemos el corazón y midamos el alcohol en estas fiestas.

Por otro lado, el comienzo de una nueva etapa siempre es un buen momento para incorporar hábitos. Se podría empezar a ejercer un consumo más responsable, festejando las fiestas con una mirada sostenible.

Acciones como comprar regalos, sin envoltorios, obsequiar experiencias en lugar de elementos materiales que luego terminan en la basura, y comprar comida de alto impacto ecológico, que efectivamente se consumirá o será donada, son algunos ejemplos de cambios positivos a implementar.

 Además, se podría buscar alternativas de decoración, evitando el uso de luces o pilas no recargables, intentar trasladarse en medios ecológicos como la bicicleta, y hacer un uso consciente del agua.

Recordemos la influencia de nuestro accionar. Por más que parezcan cambios mínimos e insignificantes, todo hábito sostenible aporta. Es momento de fomentar e impulsar un vivir más sustentable y consciente.

Martina Inés Montesano es miembro del Área de Prensa en el Centro de Desarrollo Sustentable GEO de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires.