sábado 19 de junio de 2021
ECONOMIA stock y baja de precio
03-03-2019 01:46

Del carro a la fundición, un circuito de reciclaje

03-03-2019 01:46

“La chatarra, por ley, no puede exportarse”, explica uno de los empresarios que tomó la decisión de vender su máquina como metales. Eso hace que su destino final sea alimentar la fundición de una de las cuatro empresas del sector.  
Por la caída de la construcción y el desguace de las fábricas, hoy haymejor stock en las chatarreras como en las fundidoras, que no compran porque tampoco hay demanda de material. “Eso hace que el precio vaya a la baja. Una tonelada de chatarra procesada vale aproximadamente unos $ 7 mil (más IVA)”, según explican en el sector.
De todas formas, suele escasear. Hoy los fundidores marcan que hay cada vez más plástico que metales en los nuevos productos.
La chatarra alimenta las fábricas de acero, ya sea de los desechos habituales de la producción metalúrgica, de las fábricas mismas como en el escenario actual y también los autos, carrocerías de ómnibus y otros vehículos, maquinaria agrícola, motos y también lavarropas y cocinas.
El “cirujeo”, como se conoce la actividad de levantar estos desechos de las veredas o esquinas, generó incluso historias de emprendedores de esas que tanto le gustan a los funcionarios del Gobierno. En una de las acerías relatan la historia de uno de sus proveedores exclusivos, que arrancó con un carro en Florencio Varela y hoy tiene dos empresas para procesar metales y una flota de camionetas.
Pero esos eran otros tiempos. Hoy, explica la encargada de una de esas firmas en la provincia de Buenos Aires, “el cirujeo también cayó. Hoy la gente viene con su cocina o lavarropas a venderlo directamente para sacarle algo al metal. Antes se dejaba para que lo pasan a buscar los carros”, explica sobre un negocio que todavía tiene mucho de tracción a sangre animal en el Conurbano. Y si bien es un ciclo de reciclado, hay distintos tipos de chatarra y no todos los tipos son reutilizables.
Como sus orígenes son muchas veces informales –una “donación” para que lo levante un chatarrero o botellero– el sistema tiene su forma de integrarlo a la formalidad cuando entra en los registros de las acerías. El comprador completa un formulario y paga un impuesto. La chatarra industrial es el 30% de la chatarra. En ese caso, el circuito es registrado para todas las partes.

En esta Nota