Grupo México, el oferente que había prometido una megainversión de USD 3.000 millones para quedarse con el Belgrano Cargas, declinó su participación en el proceso de privatización. A poco de la apertura de sobres, los extranjeros dudaron del negocio y dejaron el campo libre para que los competidores locales peleen por el gigante ferroviario, con la que el Gobierno busca hacerse de dólares para engrosar las cuentas públicas.
Según pudo saber PERFIL de fuentes que siguen de cerca la licitación, el holding - que aseguraba tener el apoyo de Estados Unidos - estudió a fondo los pliegos y sus condicionamientos, pero su evaluación final fue que los términos del modelo “Open access” que armó el Gobierno no son lo suficientemente “claros” para avanzar con el proyecto. Con lo cual, decidieron retirar su intención y se enfocarían en otros negocios en Argentina, como la minería de cobre, su principal producción.
Casi un año atrás, el conglomerado mexicano artífice de la privatización de los trenes de carga de ese país en la época de los 90’ pisó suelo nacional para ofrecer un desembolso a gran escala para quedarse con todo el entramado ferroviario que transporta una gran parte de las exportaciones de cereales en el país y será clave para la rama minera que hoy está en crecimiento y promete una expansión exponencial en los próximos 10 años.
Un lobby para cambiar las condiciones que no prosperó
En ese entonces, la gestión libertaria ya evaluaba dividir la transferencia al sector privado en tres grandes partes: la concesión de las vías, la venta del material rodante y los talleres ferroviarios con el objetivo de que la rentabilidad del negocio nazca del cobro de peaje - en un rango establecido por el Estado - entre los privados que operen sobre el entramado que conecta el norte con los puertos de exportación. Algo que en los despachos oficiales calculan en USD 800 millones.
El gigante extranjero buscó seducir con la megaoferta de USD 3.000 millones, sumando a la cotización la recomposición de la infraestructura en mal estado y el valor agregado del know-how para convencer a la administración nacional de cambiar las condiciones de la venta de la empresa estatal a una integración vertical. Los pliegos finalmente presentaron una estructura open access con flexibilidad: un concesionario puede simultáneamente ser operador de la red y dueño de los trenes.
Los candidatos locales que siguen en carrera
Aún así, el mensaje oficial de la compañía mexicana fue: "En relación con el proceso de licitación del Belgrano Cargas, Grupo México informa que ha decidido no avanzar en la contienda”. De esta manera quedan en carrera el consorcio de las cerealeras integrado por Bunge, Cargill, la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), Aceitera General Deheza (AGD) y Louis Dreyfus Company (LDC); el Grupo Roggio y otros jugadores como Techint, que está estudiando la posibilidad de sumarse a la licitación sobre la Línea San Martín.
Las grandes exportadoras del agro tienen especial interés por el control ferroviario ya que concentran el 85% del trabajo actual del ramal cerealero, transportando un promedio mensual que supera las 200.000 toneladas de productos agrícolas e industriales hacia el Gran Rosario. Roggio, en tanto, tiene historial y experiencia por ejemplo, con la concesión del subte de la Ciudad de Buenos Aires, a través de Emova. La atención del holding de Paolo Rocca viene por el lado del negocio minero.
Dudas en los pliegos y nuevos resortes financieros
Tal como contó Perfil, varios interesados tienen dudas con los pliegos de la licitación. Esa incertidumbre hizo que el consorcio cerealero esté buscando ampliarse para participar con mayor músculo de la compulsa.
Para apalancar los desembolsos de los privados y garantizar el flujo de dólares, la estructuración oficial incluyó resortes financieros específicos. A través del decreto 282/2026, el Poder Ejecutivo oficializó la subasta del material rodante existente —locomotoras y vagones remanentes— y estableció por normativa que la totalidad de los fondos recaudados en esa liquidación se direccionarán a fondear el plan de obras estructurales sobre las vías concesionadas.
AM