La justicia comercial intimó a la Unión de Bancos Suizos (UBS) a depositar
en el plazo de 15 días la suma de 26 millones de dólares en
concepto de embargo por la causa promovida por un matrimonio argentino que entre 1982 y 1984 confió
8 millones de esa moneda a la entidad, que nunca devolvió.
Uno de los damnificados,
Mauricio Waicman, y su abogado,
Eduardo Barcesat, sostuvieron que en el caso de que la UBS
no efectuase el depósito,
se reservan el derecho de secuestrar los fondos de las sucursales
del banco en Europa o Estados Unidos.
Waicman explicó que depositó junto a su esposa,
María Celia Volpi, ocho millones diez mil dólares en las
sedes de la UBS de Panamá, donde desarrollaban actividades comerciales, y Zurich.
"Hicimos la inversión más conservadora del mundo: depósitos a plazo fijo, que a lo largo de
todo este juicio por acción de cobro nunca fueron negados por el banco, aunque eso no sirvió para
evitar que
perdiéramos el capital y los intereses sin explicación",
señaló Waicman en declaraciones a la agencia de noticias Télam.
El damnificado aseguró que "la primera estratagema fue decir que la UBS en realidad no tenía
una sucursal en Panamá, aunque toda la publicidad decía lo contrario: ahí perdimos dos millones, y
los otros seis en 'operaciones ruinosas' que dicen haber hecho con nuestro dinero pero de las que
no hay pruebas".
El cálculo del embargo cuyo depósito ordenó la jueza comercial 22
Margarita Braga surge -de acuerdo a Barcesat- del cálculo
del capital, intereses y un monto indemnizatorio para resarcir al matrimonio.
"No nos conformamos con la acción de cobro en la sede comercial, sino que
también nos presentamos penalmente para que se condene a los
responsables de la defraudación de la que han sido víctimas mis clientes", concluyó el abogado.